Italia-España 2025
120 min.
Dirección
Isabel Coixet
Guion
Enrico Audemino
e
Isabel Coixet
Fotografía
Guido Michelotti
Música
Alfonso de Vilallonga
Intérpretes
Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril, Sofia D’Elia, Sarita Choudhury, Galatea Bellugi, Silvia D’Amico, Nieves Soria
Isabel Coixet
es quizás la directora española que
más veces ha dirigido en lengua extranjera
, ya sea en producciones de aquí (
Cosas que nunca te dije, Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras, La librería
) o de fuera de nuestras fronteras (
Aprendiendo a conducir, Mi otro yo, Elegy
). Ahora le toca el turno a
Italia, donde la película fue gratamente acogida
en octubre pasado, cosechando según parece un gran éxito entre el público. Se trata de la
adaptación de una novela también de éxito
, que retrata la doble desgracia que sufre una profesora de gimnasia de instituto. Desgracias que tienen que ver
con el amor y la muerte
, y cuyo dolor la
delicada y certera interpretación de Alba Rohrwacher
consigue transmitir con toda su extensión y consecuencias emocionales. Ambientada en una
Roma alejada del tópico monumental
, actriz y la realizadora nos hacen vivir las experiencias sentimentales y emocionales del personaje con mucha sensibilidad y sentido de la mesura, un buen gusto elogiable y una
capacidad absoluta para dosificar elementos
, de forma que el todo sea perfectamente digerible y hasta disfrutable, dentro siempre de la
considerable tristeza
que inunda la función. Pero hay
espacio también para la esperanza y la ilusión
, fácilmente identificables con una excelente galería de personajes secundarios que arropan y dan sentido a la vida, especialmente a la de un personaje cuya
toma de conciencia y sentido de la realidad
se hacen patentes de forma progresiva y sin cargar nunca las tintas. La
buena música de Villalonga
y los clásicos que la complementan, así como una esmerada puesta en escena fotografiada con deleite y buena iluminación, colaboran en hacer de éste
un viaje existencial cargado de emoción y sensibilidad
. Los
tres adioses
del título español e internacional, sustituyen a los tres cuencos del original italiano, donde la buena cocina italiana se da la mano con esas
despedidas a las que misteriosamente alude la propuesta
.

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