USA 2025
89 min.
Dirección
Johannes Roberts
Guion
Ernest Rivera
y
Johannes Roberts
Fotografía
Stephen Murphy
Música
Adrian Johnston
Intérpretes
Johnny Sequoyah, Jessica Alexander, Troy Kotsur, Victoria Wyant, Gia Hunter, Benjamin Cheng, Charlie Mann, Tienne Simon
Inútil buscar en este largo de terror una carga dramática
más allá de la sucesión de muertes sanguinolentas
que propone. Hay por ahí una historia de padre y dos hijas que completan la familia con un chimpancé domesticado; otra de amiga no del todo bienvenida a la mansión que dicha familia posee en pleno corazón de Hawaii; y, finalmente, la habitual procesión de
cuerpos jóvenes deseosos de fiesta y placer carnal
. Pero lo que verdaderamente importa es el primate del título y la matanza que provoca a raíz de
contraer la rabia
por la mordedura de una mangosta. Arranca con una ancestral definición de rabia como
hidrofobia
, cuando en realidad ésta es una consecuencia de la enfermedad y no al revés, ocasionada especialmente cuando son los humanos los contagiados, y
no se refiere exactamente al miedo al agua sino a beberla
, por los dolores que causa al tragarla cuando se está infectado. A partir de ahí, lo de refugiarse en una piscina cuando al animal ataca sólo tiene sentido por la falta de habilidad del mismo a la hora de nadar. El director británico
Johannes Roberts
, con una docena de títulos olvidables a su espalda, entre los que se encuentran otros ejemplos de serie B como las dos entregas de
A 47 metros
(que pronto serán tres) o
Los extraños: Cacería nocturna
, además de un capítulo de
Resident Evil
, prosigue su andadura por el
terror con toques gore y un poco de humor
, esta vez con el ganador del Oscar por
CODA
, Troy Kotsur, dando vida al padre sordomudo de las dos protagonistas, cuya condición sirve para
un par de situaciones inquietantes
. Lo cierto es que el conjunto
funciona como entretenimiento no exento de cierta tensión
, aunque la influencia de otros títulos similares, como
Atracción diabólica
de George A. Romero o
Link
de Richard Franklin, que además comparte con ésta mansión al borde de un acantilado, es más que evidente. Claro que lo de
convertir a un simio con rabia en un psicópata calculador y asesino
por la cara, quien mejor parece haberlo comprendido es el compositor
Adrian Johnston
, que emula en su banda sonora el estilo de John Carpenter en su saga de Halloween.

Deja una respuesta