Ahora que los políticos se empeñan en animar a la población a que dé un paso adelante y se conviertan en «emprendedores», no está de más recordarles de vez en cuando que las calles de Utrera están plagadas de establecimientos que son fruto del trabajo, los desvelos y los sueños de muchos utreranos que en su día se lanzaron a la aventura para construir la ciudad que hoy disfrutamos. Uno de estos ejemplos se encuentra en la calle Cristóbal Colón, donde se sitúa un establecimiento dedicado al mundo de las joyas y que gestiona la conocida utrerana Isabel Aguilera.
Esta utrerana nació, como tantos de sus paisanos, en las instalaciones del Hospital de la Santa Resurrección. Cursó sus estudios en el colegio de la Sagrada Familia para posteriormente completar Formación Profesional de Administrativo. Años en los que la localidad era bien distinta a como la podemos contemplar hoy: «Indudablemente Utrera era muy distinta, la ciudad ha crecido mucho, hoy en día solo vemos a los niños con los teléfonos móviles y las maquinitas, en otros tiempos los niños salíamos a las calles por la tardes y jugábamos al elástico y a un montón de cosas más», explica la utrerana.
La vida de Isabel cambió de manera radical cuando estaba en segundo de FP, ya que con solo 16 años su madre empezó a trabajar en el sector de la joyería y ella no dudó en ayudarla los fines de semana. «A mí me gustaba mucho vender, así que comencé para ayudar a mi madre y al final me quedé yo con el trabajo. En un mes me convertí en la mejor vendedora de la empresa».
Indudablemente Isabel había encontrado de manera inequívoca su vocación profesional, por lo que al terminar sus estudios tenía muy claro ya cuál iba a ser su camino. «Al principio iba a los domicilios de Utrera con una manta para vender las joyas y conseguí así una importante clientela», cuenta la utrerana.
Con esta experiencia, la utrerana se decidió a poner en marcha el negocio que todavía a día de hoy sigue gestionando, además de haber abierto hace tres años una tienda de ropa. En todos estos años no ha parado ni un momento, por lo que lógicamente el negocio ha ido avanzando y evolucionando, con el objetivo de adaptarse al cambio de los tiempos y a los gustos de la clientela. Isabel es de esas personas a las que no les pesa absolutamente nada levantarse todos los días para encaminarse hacia su tienda:«Lo que más me gusta de mi trabajo son las joyas tan bonitas que tengo, para mí es un placer venir a trabajar porque me encanta lo que hago. Es muy importante trabajar en algo que te guste, soy joyera de vocación».
Isabel Aguilera forma parte de una generación de utreranas que rompieron moldes y decidieron dar un valiente paso adelante en una sociedad que en aquellos momentos estaba completamente dominada por los hombres en todos sus sectores. Su empuje y sus ganas de salir adelante fueron suficientes para derribar todas las barreras que se le pudieran poner por delante: «No tengo la sensación de que el hecho de ser mujer me haya afectado o dificultado mi trayectoria empresarial», cuenta la utrerana.
Isabel es una defensora a ultranza de su localidad natal, en la que siempre ha vivido y donde se encuentra muy a gusto, pero tiene un mensaje tanto para sus paisanos como para las diferentes administraciones: «Hay que apostar más por los jóvenes empresarios y a los compradores les tengo que decir que aquí en los negocios de Utrera tenemos de todo, no hay que ir a Sevilla absolutamente para nada».
En todos estos años Isabel ha sido capaz con su profesionalidad y don de gentes de fidelizar a una clientela muy diversa, compuesta por personas de todas las edades y clases sociales. Y es que esta utrerana confiesa que no tiene muchas aficiones porque lo más le gusta del mundo es trabajar, además de «disfrutar de mi familia todo lo que pueda y de algunos ratitos de fiesta». Su optimismo le hace mirar hacia adelante con una sonrisa en la cara, asegurando que «Utrera es un pueblo que está creciendo mucho, veo un buen futuro».

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