Aunque ella no se diera cuenta hasta que tenía 23 años, la utrerana Ángela Nicolás llevaba en la sangre la vocación ferroviaria desde que nació. En un principio quiso explorar otros caminos profesionales, hasta que en un momento determinado de su vida, su herencia genética la llevó a comenzar su formación para convertirse en maquinista de trenes. Es la representante de la séptima generación de ferroviarios en su familia y desde hace ocho años sabe perfectamente lo que es tener entre sus manos todo tipo de trenes.
Esta utrerana de 33 años, ha sido capaz de romper moldes en este campo profesional, convirtiéndose en una de las primeras mujeres de toda España en conducir trenes de mercancías. Inició su carrera en tierras catalanas, en la residencia de Port Bou, comenzando por lo más complicado dentro del mundo de los trenes: manejando trenes de mercancías que pueden llegar a medir 700 metros de largo y donde solo la locomotora, pesa 88 toneladas.
Los primeros años como conductora de trenes los pasó lejos de su Utrera natal, además en un área geográfica como es la comunidad catalana, donde existe una importante carga de trabajo para los trenes de mercancías, debido a la cercanía con la frontera francesa y a la actividad frenética del puerto de Barcelona. Años en los que Ángela y su marido –quien la ha acompañado en todas sus aventuras- «echaban mucho de menos Utrera» y donde se tenía que enfrentar a largas jornadas de trabajo, a turnos con horarios complicados y donde era muy normal tener que dormir en hoteles fuera de su casa debido a los largos desplazamientos que tenía que hacer.
Ángela es una auténtica pionera, que casi sin quererlo ha roto moldes y ha abierto nuevos horizontes para las mujeres en un sector profesional que tradicionalmente ha estado y sigue estando dominado sobre todo por los hombres. «Todavía hay muchas personas que se sorprenden cuando ven a mujeres conduciendo un tren, cuando comencé en esta carrera profesional mis amigos y familiares me decían que estaba completamente loca, no se lo creían», explica la utrerana.
A finales de 2017 la vida de Ángela daba un importante cambio, dejando atrás los trenes de mercancías y las tierras catalanas, para volver a su añorada Utrera y comenzar a trabajar como conductora en la línea de trenes de Cercanías, transportando cada día a miles de viajeros. Ha tenido la oportunidad de ocupar puestos importantes en los trenes de media distancia o en el AVE, pero ha preferido volver a saborear la vida cotidiana, cerca de su familia y amigos en la localidad utrerana.
«Es muy difícil de explicar la sensación que tuve la primera vez que me puse a los mandos de un tren de mercancías, es algo impresionante. Conducir trenes es el trabajo de mi vida, es algo que me encanta», comenta esta utrerana que de una manera natural, sin aspavientos, ha sido capaz de conseguir lo que pocas mujeres han logrado hasta ahora.
Con el objetivo de normalizar la presencia de las mujeres en todas las profesiones, Ángela colabora como voluntaria con la Fundación «Inspiring Girls», que trata de aprovechar las experiencias de personas como Ángela para que impartan charlas en diferentes espacios que sirvan para que las chicas entre 11 y 15 años, sean conscientes de que el límite está sólo donde ellas lo sitúen y que como esta utrerana, no tienen que tener miedo a ningún campo profesional, aunque tradicionalmente haya estado dominado por los hombres. Una actividad que también desempeña en el sindicato español de maquinistas y ayudantes ferroviarios (SEMAF), donde es la representante de los trabajadores en la comisión de igualdad.

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