A nivel gastronómico, es indudable que hay pocas regiones en todo el mundo comparables al nivel que se puede encontrar en el País Vasco. Los mejores cocineros, los profesionales más reconocidos en el mundo de la gastronomía, tienen que pasar por allí casi a la fuerza, algo que desde muy pronto tuvo perfectamente claro el joven utrerano Jesús Fernández Mena quien, tras marcharse a estudiar cocina a tierras vascas, en la actualidad es jefe de cocina del prestigioso restaurante «Maruka».
Este utrerano, que estudió durante doce años en el colegio de los Salesianos, asegura que desde una edad muy temprana, «aunque no lo barajaba como una posible salida profesional, la cocina es algo que siempre estuvo en mi cabeza, siempre fue uno de mis referentes». Por ello, cuando llegó el momento, Jesús lo tuvo muy claro y decidió comenzar su formación en el mundo de la gastronomía.
Él quiso iniciarse a lo grande, de la mano de los mejores profesionales, por lo que se marchó a tierras vascas para estudiar en la escuela «Aiala», impulsada por uno de los cocineros más famosos de nuestro país, Karlos Arguiñano. Contaba con el inestimable apoyo de su familia, y durante casi dos años llevó a cabo una formación que ha contribuido a convertirlo en el gran profesional que es en la actualidad, trabajando también en el restaurante del propio Arguiñano y adquiriendo experiencia en numerosos eventos. Tras su paso por la escuela, llegó la proposición para trabajar con el prestigioso cocinero mexicano afincado en el País Vasco, Enrique Fleischmann, quien le dio la oportunidad de formar parte tanto del equipo del restaurante «Bailara» como de «Fleischmann Cooking Group», una asociación de profesionales de la gastronomía que utiliza los recursos audiovisuales en este mundo interconectado para llegar a todos los públicos.
En «Bailara» ha estado trabajando desde el año 2013, ubicado en el exclusivo hotel Iriarte Jauregia. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 obligó al cierre de dicho establecimiento, por lo que el equipo de trabajo se ha trasladado a «Maruka», perteneciente al mismo grupo, donde también ejerce como jefe de cocina.
Un trabajo muy comprometido donde, como explica el propio Jesús, «los fines de semana y los días de fiesta –como saben todos los que se dedican a la hostelería-, prácticamente no existen, trabajamos a contracorriente, pero tenemos un equipo de trabajo fantástico y nos apoyamos mucho entre todos». Cambiar el firmamento azul utrerano por el más inestable ambiente que se vive en el País Vasco durante muchos días al año es algo que en un principio puede resultar bastante tortuoso, pero al que el cocinero estima que sólo es cuestión de tiempo acostumbrase: «en Utrera disfrutamos de uno de los mejores climas que existen en cualquier parte del mundo, al principio me afectaba mucho no ver el sol, pero al final te terminas acostumbrando».
En cualquier caso, el utrerano ha sido recibido en tierras vascas con los brazos abiertos, ya que asegura que «es un pueblo fantástico, cuando te abren el corazón lo hacen para siempre, además son gente muy divertida y tienen una cultura muy rica». Jesús tiene claro además que por el momento su lugar profesional se encuentra en el País Vasco, donde además asegura que tiene «interesantes proyectos a medio y largo plazo», por lo que no tiene ningún problema a la hora de explicar que «mi casa es Utrera, pero mi otro hogar está en el País Vasco».

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