Un bonito viaje por la historia de Utrera a través de sus mapas antiguos

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La cartografía nos ayuda a conocer la evolución de los cascos urbanos y a detectar el patrimonio perdido a lo largo de los siglos

Uno de los gestos que se han perdido a causa de la revolución digital y el surgimiento de internet ha sido el de desplegar un mapa encima de una mesa, comenzar a señalar un itinerario y viajar con la imaginación. En otras fechas, era básico saber manejarse en un mapa a la hora de viajar o a la hora de conocer una ciudad o zona geográfica concreta. Hoy en día, sólo hay que disponer de una conexión a internet para hacer magia, entrar en Google Maps y conocer desde el sillón de nuestro hogar cualquier rincón del mundo, por muy recóndito que este sea.

Ahora es todo más sencillo, pero lo cierto es que también ha perdido todo un poco de sabor, de autenticidad. Por eso, si se quiere llevar a cabo un bonito viaje por la historia de Utrera, saber cómo ha ido evolucionando su casco histórico a lo largo de los siglos, cómo eran sus alrededores o el patrimonio que se ha ido perdiendo, lo mejor es recurrir a los mapas antiguos, a esa cartografía que se levantó en su día como fiel testigo de todo aquello que se podía encontrar en sus calles. Mapas que hay que tocarlos con las manos, desplegarlos y plegarlos.

En este sentido, la utrerana Socorro Moreno, muy conocida en la localidad por su labor en la creación de la cooperativa olivarera Utreace, pero que es delineante de la administración pública desde hace 25 años, ha impulsado una bonita iniciativa que tiene que ver con el mundo de la cartografía. Junto a Fernando Rivas, propietario del establecimiento hostelero ‘El Ambigú’, que se encuentra en la plaza Enrique de la Cuadra, han puesto en marcha una pequeña muestra en las instalaciones del bar de algunos de los mapas antiguos que sirven para conocer el desarrollo de Utrera a lo largo de los tres últimos siglos.

En este bar se exponía desde hacía algún tiempo el que está considerado como el primer mapa que se levantó de Utrera, que está fechado en el año 1767, y que se elaboró en el marco de las disputas históricas que mantenían las parroquias de Santa María y Santiago, con el objetivo de determinar dónde estaba el límite de cada una de las dos feligresías. Un mapa de un diseño muy bonito y que ahora, gracias al interés de Socorro, se completa también con la exposición de otro gran mapa, mucho más completo y preciso, que se realizó en el año 1825 y que es crucial para conocer la historia y la configuración de Utrera. «Con esta pequeña muestra de cartografía vamos a intentar que los utreranos conozcan mejor la historia de su pueblo y aprendan así a quererlo aún más, porque para poder querer algo, primero hay que conocerlo», explica la utrerana.

Lo cierto es que para los amantes de la historia resulta una tarea muy gratificante poder contemplar con tranquilidad, sin prisa, este mapa de Utrera cartografiado a comienzos del siglo XIX, donde la configuración de la zona noble de la ciudad ya es más que reconocible y que aporta muchísima información. En el mapa es posible ver los nombres de las calles principales, el trazado de la muralla, las iglesias, los conventos, las casas de beneficencia, los hospitales, los ríos, las torres de molino de almacenaje de aceite y muchos detalles más. «Como el mapa se levantó antes de que llegara la desamortización de Mendizábal, todavía es posible detectar gran parte del patrimonio vinculado a la Iglesia que después se fue perdiendo, entre los que tenemos que destacar conventos como el de Santo Domingo o Santa Clara», explica Socorro Moreno.

En este viaje a la Utrera de hace casi 300 años, llama poderosamente la atención cómo la ciudad estaba rodeada por un auténtico pulmón verde que lo representaban las explotaciones de olivar –en aquellos momentos de aceituna dedicada al aceite y no a la aceituna de mesa- y, por supuesto, decenas de huertas que convertían prácticamente a Utrera en una ciudad sostenible que se podía autoabastecer con los productos que se cultivaban en sus campos. La gran parte de estas huertas que circundaban Utrera fueron desapareciendo con el paso de las décadas, aunque muchas de ellas llegaron hasta mediados del siglo XX, ya que la lógica expansión de la ciudad fue acabando con cada una de ellas.

El mapa, cuya realización fue responsabilidad del asistente José Manuel de Arjona en unos años en los que también se llevaron a cabo otros mapas de ciudades importantes de la provincia de Sevilla como Carmona, Morón o Marchena, es una foto fija que sirve para comprender cómo en aquellos años el centro de la ciudad aún se concentraba en la zona de la plaza Enrique de la Cuadra y no en el área cercana a la plaza del Altozano como ocurre en la actualidad. Una época en la que los mapas se hacían principalmente por razones militares o de recaudación de impuestos, y en la que los especialistas usaban conceptos como la trigonometría para poder llevarlos a cabo.

«Con esta cartografía se comprende cómo se crea y evoluciona un municipio y es un elemento perfecto para que conozcamos de mejor manera nuestra ciudad», cuenta Socorro, una utrerana apasionada por estos temas y que está convencida de que todo esto «puede servir para que aprendamos de ciudades como Carmona, donde el conocimiento de la historia ha servido para que el turismo se convierta en una potencia económica».

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