La historia de la vida del utrerano Juan Palma Rodríguez comienza en la emblemática calle Partera, donde nació en una casa de vecinos, siendo el menor de siete hermanos. Su familia, al igual que lo hacían tantas familias utreranas, vivía en una casa en la que no sobraba el espacio, ya que eran nueve personas que tenían que hacer la vida en sólo dos habitaciones, mientras que para ir al cuarto de baño había que atravesar un patio y compartir la estancia con el resto de familias que vivían en la casa.
Es en el año 1961 cuando cambia la situación y la familia al completo se muda a la flamante barriada La Paz, que en aquellos tiempos era el destino de numerosas familias y jóvenes matrimonios utreranos que tuvieron acceso a su primera vivienda y a un nuevo proyecto de vida. «Para nosotros aquel piso era un palacio y, además, en aquellos primeros años el ambiente que se vivía en la barriada era precioso, hicimos amistades para toda la vida, se compartían muchas cosas», cuenta Juan Palma.
En aquellos años Juan estudió la Primaria en el cercano colegio Coca de la Piñera, hasta que con 11 años pasó al instituto Ruiz Gijón, donde completó sus estudios hasta COU y la selectividad. Tras su paso por este emblemático centro de la localidad, inició en Sevilla los estudios de Magisterio. Eran años de efervescencia cultural en la sociedad española, un movimiento del que Juan fue actor protagonista ocupando el puesto de vocalista en el grupo ‘Guayaquis’. «Eran tiempos de cambios y nuestras canciones tenían ese toque revolucionario», recuerda Juan, quien por aquellos años se hizo célebre por la canción ‘Maestro no me des libros’.
A finales de la década de los 70 comienza para Juan una nueva etapa vital que recuerda con todo el cariño del mundo, ya que se convierte en el coordinador del centro juvenil de los Salesianos, lo que se conoció popularmente en aquellos tiempos como el Oratorio. Se trata de un puesto de trabajo que Juan desempeñó durante una década, siendo un proyecto que marcó a miles de niños que pasaron por las instalaciones de los Salesianos para participar en estas actividades durante años.
Eran tiempos en los que los Ayuntamientos democráticos todavía estaban dando sus primeros pasos, por lo que las infraestructuras en todos los sentidos eran casi inexistentes, siendo los Salesianos una institución que se convirtió en vital para el ocio y la práctica de deporte para numerosos niños de Utrera. Los niños de todas las barriadas llegaban a este centro juvenil para participar en competiciones de futbito, de ajedrez, billar y todo tipo de deportes y actividades. «Hacíamos un carné de socio para llevar un poco el control y recuerdo que llegamos a tener más de mil niños inscritos», cuenta Juan Palma. Un impulso que no sólo se dedicaba al sector del ocio ya que, al conocer las circunstancias de las familias de estos niños, desde el oratorio se trataba de ayudar de la mejor manera posible a las familias que tenían dificultades económicas. Incluso se creó un campamento de verano que era gratuito para los niños con más necesidades, que podían disfrutar de unas vacaciones inolvidables.
Durante toda una década, Juan Palma volcó todas sus ilusiones en este proyecto hasta que en el año 1988 lo llamaron para comenzar a trabajar en el Consistorio de Utrera. El propio utrerano confiesa que «uno de los sueños que yo había tenido siempre era trabajar en el Ayuntamiento y por ello cuando me llamó el entonces concejal Pedro Antonio Álvarez Babío, no me lo pensé». Eran tiempos donde la delegación de Deportes no tenía presupuesto, tampoco personal y las instalaciones deportivas eran realmente escasas, por lo que estaba prácticamente todo por hacer y la experiencia en dirección de actividades para niños que tenía Juan, fue realmente vital para comenzar un importante camino.
Se iniciaba de esta manera una historia que ha durado 36 años y en la que Juan ha conocido hasta nueve concejales de deportes en el Ayuntamiento, pertenecientes a partidos como el PSOE, IU, PA y PP, y en los que sin lugar a dudas ha sido una persona clave en el despegue deportivo de Utrera en todos los sentidos. La figura de Juan Palma ha sido clave a lo largo de estas casi cuatro décadas, en las que se han consolidado tantas escuelas deportivas municipales y actividades tan emblemáticas como el paseo en bicicleta, por ejemplo. En todos estos años Juan ha desempeñado prácticamente todas las funciones para las que se le ha requerido, explicando en tono de humor que «he hecho hasta de árbitro en los partidos de fútbol cuando ha sido necesario».
«En todos estos años lo que me ha gustado más de mi trabajo ha sido el contacto directo con la gente», confiesa Juan Palma, quien fue objeto el pasado 31 de diciembre de un sentido homenaje a toda una vida dedicada al deporte en Utrera justo antes de la salida de la carrera San Silvestre. «Dejo el trabajo de oficina, que cada vez se me hace más cuesta arriba por cómo ha cambiado todo, pero voy a seguir colaborando de manera estrecha con la Escuela de Fútbol de Utrera», asegura este utrerano que durante más de una década también fue el encargado del histórico campamento de verano que tenía lugar en las cabañas de El Pintado, en la localidad de Cazalla de la Sierra.
Para que en la actualidad las actividades deportivas estén tan consolidadas como lo están en una ciudad como Utrera, resulta crucial que existan perfiles como los del utrerano Juan Palma. Una persona comprometida, vocacional, que ha trabajado durante cuatro décadas sin horario en favor del deporte y la juventud local. Sin lugar a dudas una figura completamente fundamental, cuyo hueco va a ser muy complicado de llenar.

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