En una espléndida noche, marcada por las altas temperaturas, brillaron Pitingo, Aurora Vargas, Andrés Barrios, El Pele y Juana Amaya
El último sábado del mes de junio, desde hace casi siete décadas, todos los focos del mundo del flamenco apuntan a la localidad de Utrera, lugar en el que la hermandad de Los Gitanos fue pionera con la creación del primer festival flamenco del mundo. Una cita que en 2026 cumplirá 70 años y que ha celebrado una nueva edición en la que los asistentes se volvieron a marchar a casa con un estupendo sabor de boca.
Una noche de altas temperaturas, tanto en lo meteorológico, como en lo artístico, ya que la cita cumplió con las expectativas y el patio del colegio de Los Salesianos de Utrera mostró una estupenda entrada. Como suele ocurrir, las actuaciones se extendieron hasta altas de la madrugada, componiendo un menú que destacó por su variedad.
Tras la presentación realizada por Juan Garrido, el piano flamenco del utrerano Andrés Barrios, una joven figura de la música ya más que consolidada, fue el encargado de iniciar la velada. Después fue el turno de Aurora Vargas, una institución en el mundo del flamenco y una artista que históricamente ha mantenido una relación muy estrecha con el mundo flamenco utrerano.
Llegaba el momento del homenaje, este año dedicado al artista Pitingo –quién ha actuado en dos ocasiones en este mismo escenario-, en el que el artista jerezano Fernando Soto ejerció de mantenedor. Pitingo se mostró muy emocionado por recibir este homenaje, asegurando que «a lo largo de mis más de 20 años de carrera, pero cuando me llamaron del Potaje, no me lo creía, porque para mí el arte flamenco es algo muy grande. Cuando vinieron a buscarme se me saltaron las lágrimas». Tras su intervención regaló a todos los asistentes una actuación en la que mostró su particular estilo artístico, versionando uno de los temas más famosos de Stivie Wonder.
Tras la degustación del homenaje y del guiso de potaje, se abría el espacio del baile en el escenario con la actuación de Juana Amaya, mientras que otro clásico del flamenco y también del Potaje, como es el caso de El Pele, puso el broche de oro a una noche redonda.

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