Hace 25 años, el 13 de julio de 1997, España lloraba desconsolada la muerte de Miguel Ángel Blanco, quien pocas horas antes había recibido dos tiros en la nuca. Era el amargo final a un secuestro de 48 horas protagonizado por la banda terrorista ETA, pocos días después de que fuera liberado José Antonio Ortega Lara.
Este miércoles, un cuarto de siglo después, Utrera se ha sumado a una convocatoria nacional en recuerdo del joven de 29 años que ejercía como concejal del PP en la localidad vizcaína de Ermua. Es una convocatoria planteada por la Federación Española de Municipios y Provincias, con concentraciones silenciosas en memoria de Miguel Ángel Blanco y de todas las víctimas del terrorismo.
La plaza de Gibaxa, a las puertas del ayuntamiento, ha sido el lugar elegido en Utrera para este acto. Encabezados por el alcalde, han participado miembros de la corporación municipales, trabajadores del Consistorio y ciudadanos en general, que han guardado cinco minutos de silencio como recuerdo de aquel terrible momento de la historia de España.

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