Por todo el mundo es sabido que este año no habrá procesiones recorriendo las calles de Utrera durante los días de Semana Santa. La pandemia de COVID-19 aleja esta posibilidad, debido al riesgo de contagios que pueden traer consigo las aglomeraciones.
A pesar de que las hermandades no organicen sus cortejos penitenciales, es necesario activar un dispositivo especial que vele por la seguridad de utreranos y visitantes. Con tal motivo, desde el Ayuntamiento se está coordinando la puesta en marcha de una versión especial del tradicional «Plan Azahar».
En este sentido, el alcalde, José María Villalobos, ha mantenido un encuentro recientemente con los miembros del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, así como con los servicios operativos, de seguridad y emergencias del Consistorio. El objetivo es coordinar el dispositivo que se activará en los próximos días «con el fin de evitar las aglomeraciones de personas y tratar de minimizar el riesgo de contagio». Así, entre otras medidas, se pretende establecer un circuito de entrada y salida en los templos, para hacer posible un fluido discurrir de las personas.
El regidor local ha reconocido que «nos preocupa mucho esta Semana Santa». En palabras de Villalobos, «entendemos que hay necesidad de socializar y que llevamos un año muy duro para todos. No nos podremos mover de provincia, así que vienen días de fiestas en los que todos estaremos en Utrera. Pero tenemos que seguir siendo responsables, ya que el nivel de vacunación todavía es bajo y la pandemia no se ha acabado».

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