El Viernes de Dolores está marcado de manera especial en el calendario para muchos utreranos. Cada año, cuando la Cuaresma va llegando a su fin, las puertas de la iglesia de San Francisco se abren de par en par con la intención de que los fieles rindan pleitesía a la titular de la hermandad de la Vera-Cruz.
La Virgen de los Dolores recibe así las oraciones y besos de sus devotos. La vida de ese día discurre, en buena medida, por esta iglesia de la plaza del Altozano. Allí, a los pies del altar, esta dolorosa ve pasar a decenas de personas a lo largo de las horas en las que el templo permanece abierto.
Este año esa escena no puede repetirse. Este año las condiciones especiales que estamos viviendo hacen imposible encontrarse frente a frente con la Virgen. Este año los devotos no pueden buscar su mirada como cada Viernes de Dolores.
Pero eso no impide que Utrera acuda a su cita con esta dolorosa. Cada uno desde su vivienda, lógicamente. Pero también algunos han querido tener un instante de oración ante la iglesia de San Francisco. De manera espontánea, este viernes han ido llegando flores y velas que sus devotos han querido dejar a las puertas del templo. De camino al supermercado, al banco, al quiosco,… han tenido también presente el día que el mundo cofrade conmemora, y de esta manera han querido felicitar a la Virgen de los Dolores en un año que pasará a la historia.

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