Llega una época del año en la que se convierte en habitual la presencia de todo tipo de orugas, tanto en las zonas verdes municipales como en parcelas y solares de titularidad privada. Ante este escenario, el Ayuntamiento de Utrera ya ha comenzado el protocolo de actuación para evitar las plagas de orugas procesionarias y de los prados.
La especie peligrosa es la oruga procesionaria, que suele hacerse presente en las copas de los pinos y otras coníferas, con aspecto de telaraña. Cuando descienden, lo más común es que se desplacen en grupo formando hileras o filas -en procesión, de ahí el nombre-.
Estas orugas son perjudiciales para las personas y para los animales de compañía, debido a sus pelos urticantes. Por ello, se recomienda evitar el contacto con ellas, pues un mínimo contacto hace que el pelo flote en el aire, se disperse y pueda afectar.
Durante los meses más fríos, las larvas de estas orugas se albergan en nidos situados en las copas de los pinos. Cuando comienza a llega el calor de la primavera –cada vez antes, debido al calentamiento global-, los insectos desfilan en grupo por los troncos y bajan a la tierra para enterrarse en zonas secas, donde se transforman en crisálidas y en verano salen en forma de mariposas o polillas. Es en estos meses cuando depositan los huevos en las copas de los pinos para comenzar de nuevo su ciclo biológico.
El Ayuntamiento está revisando todos los pinos de Utrera y sus pedanías para retirar las posibles bolsas lo antes posible. «Gracias a esta intervención prematura que estamos realizando se ha procedido a delimitar la zona de pinar de Vistalegre, ya que presenta una gran cantidad de bolsas de procesionaria», ha explicado la edil de Medio Ambiente, María José Ruiz.
Estas orugas no solo resultan una amenaza para las personas y animales, sino también para los árboles que albergan las larvas. Y es que durante esta fase el insecto necesita alimentarse de las acículas de los pinos para crecer. «Las larvas no llegan a matar al pino, pero los daños que producen pueden ser muy importantes. De hecho, las procesionarias están consideradas como el insecto defoliador más temido en los pinares españoles», ha precisado la concejala.
En cuanto a las orugas de los prados –también conocidas como lagarta peluda-, proliferan en la hierba, también a modo de telarañas, y cuando crecen se dispersan desplazándose individualmente y en cualquier dirección, no en línea. Es una especie inofensiva, propia de esta zona y base alimentaria en el período invernal para los pájaros de Utrera. Por lo tanto, no son peligrosas para la salud de las personas ni la de los animales de compañía, al tiempo que cumplen una importante función nutritiva para la avifauna insectívora urbana. Estas orugas aparecen a final del invierno.
No obstante, teniendo en cuenta las molestias que generan estas orugas en las viviendas, desde el Ayuntamiento se está procediendo a desbrozar aquellos solares de titularidad municipal donde las orugas de prado suelen anidar y llegan en gran número hasta las casas más cercanas. «Con esto pretendemos realizar un control de la plaga respetuoso con el medio ambiente y con la salud pública, minimizando en la medida de lo posible los tratamientos con productos químicos», ha explicado Ruiz.
De igual modo, desde el Consistorio se recomienda a los propietarios de solares y parcelas que estén cercanos a las viviendas de Utrera y sus pedanías, que los mantengan desbrozados y limpios para evitar la proliferación de cualquier plaga urbana.
Más allá de las actuaciones que el Ayuntamiento realiza directamente, también se pide que se dé aviso por parte de quienes localicen una de estas bolsas en los pinos o vean las orugas desplazándose en procesión por el tronco o por el suelo, o en caso de detectar una plaga de oruga de prado en la vía pública y en zonas cercanas a viviendas. En concreto, puede contactarse con la oficina de Salubridad Pública o a la de Parques y Jardines a través del WhatsApp municipal (644 630 858) o en el teléfono de atención única (95 586 45 45, de 8.00 a 18.00 horas).
Asimismo, recuerdan que los propietarios de parcelas cercanas a viviendas que tengan pinos deben someterlos a un tratamiento curativo a través de personal especializado, en caso de que encuentren bolsas de orugas procesionarias en sus copas.

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