Suecia 2014 101 min.
Guión y dirección Roy Andersson Fotografía István Borbás y Gergely Pálos Música Robert Hefter Intérpretes Holger Andersson, Nils Westblom
Lleva casi cincuenta años trabajando en el mundo audiovisual, pero no ha sido hasta ahora que ha recibido reconocimiento definitivo, con esta película ganadora del León de Oro en el pasado Festival de Venecia. Culmina una tetralogía sobre la existencia, que empezó en 2000 con Canciones del segundo piso – su único film estrenado en nuestro país – y continuó en 2007 con Du levande (Vosotros los muertos). Siguiendo un típico esquema de sketches humorísticos, que lo acerca al medio televisivo, el realizador sueco Roy Andersson comienza su función con tres breves encuentros con la muerte en los que avanza su particular sentido del humor, directamente entroncado con el mundo del absurdo. A partir de ahí inicia una discretamente hilarante sucesión de bromas ambientadas siempre en decorados de colores pastel y con la cámara colocada en un ángulo fijo, componiendo cuadros en los que evidencia los temas del sufrimiento humano: el amor no correspondido, el fracaso en los negocios, la guerra, el genocidio, la soledad, el capital… y en medio la niña Wilma que recita, o eso pretende, un poema sobre una paloma que está sentada en una rama reflexionando sobre la existencia, título inspirado en el cuadro de Bruegel Cazadores en la nieve. De vez en cuando alguien al teléfono se alegra de que las cosas les vaya bien a algunas personas, mientras otras se empeñan en acarrear sus problemas, quizás porque no han hecho la única reflexión, la de que la muerte nos llega a todos y a todas, tarde o temprano. No es mucho para un primer premio en Venecia, pero tiene su gracia, y no le podemos negar que es original.
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