«Una carpintería al estilo de mi padre es muy complicada la actualidad»

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La carpintería Enrique Castillo es, desde 1965, uno de los negocios familiares más conocidos en la localidad por sus creaciones y restauraciones artísticas y artesanas

Utrera es una localidad que destaca por su cultura propia. Flamenco, gastronomía, literatura y por supuesto patrimonio, historia y artesanía. Son pocos los utreranos que desconocen que en la calle Tejedores se fraguó una dinastía de carpinteros que, bajo la tutela de su maestro y fundador, Enrique Castillo Romera, ha realizado destacados trabajos en diversas ubicaciones del país y que, en la actualidad, continúan sus hijos: Enrique, Felipe y Jesús.

Que la carpintería Enrique Castillo es uno de los comercios locales más emblemáticos de la localidad no es un secreto. Nacida en 1965, viene de una gran estirpe de artesanos y artistas. Su creador, nació en el seno de una familia que sobresalía en labores de talla y escultura. Su tío, con el que también compartía el nombre, participó en la realización de las figuras situadas en los Jardines de Murillo, en Sevilla. Además, su padre, contribuyó en la confección de la Plaza de España en la misma ciudad hispalense.

Como cuenta su hijo Enrique, su padre comenzó trabajando en una carpintería sevillana desde temprana edad. Lugar donde adquirió los conocimientos y experiencia necesaria para fundar la suya propia ya en su Utrera natal, concretamente en su casa, situada en la calle Tejedores. Aquí, comenzó a realizar encargos de tallas y a colaborar con arquitectos de la capital andaluza con los que restauraba edificios, además de muebles antiguos, creando con el tiempo una carpintería más generalizada también.

Enrique Castillo Romera, fallecido en 2021, ha dejado un legado muy importante que ahora continúan sus tres hijos: Enrique, Felipe y Jesús

Así comenzó su carpintería propia y personal con la que ganó dos premios nacionales de restauración a lo largo de su próspera y longeva vida profesional. Uno fueron los trabajos realizados en la Casa Rosa de Sevilla (actual sede de la Consejería de Turismo y Andalucía Exterior de la Junta) entre 1988 y 1990. Y la segunda fue la rehabilitación del Palacio de Mora Claros en Huelva entre los años 1997 y 1998.

El estilo de Enrique era, en palabras de su hijo, «original y bohemio». «Él mismo diseñaba sus creaciones. Siempre le daba un toque especial a todo lo que hacía». Algo en lo que se ha forjado la escuela en la que han crecido sus hijos. «Sabíamos desde pequeños que nuestro futuro iba a ser este. Intentamos mantener la forma de mi padre, pero es complicado». Los tres han heredado el buen trazo y dibujo de su progenitor y, aunque tallan algo, «es imposible llegar a su nivel».

Este negocio familiar es uno de tantos que sobrevive desde décadas a las nuevas exigencias y demandas. En la actualidad es de los pocos tradicionales que ha perdurado 60 años. «La construcción de una carpintería al estilo de mi padre es muy complicada en estos días. Las tallas están mal pagadas para todo el trabajo que requieren.  Por otra parte, hay pocas obras que incluyan faenas de restauración como antes». Es por ello, que no han dejado de hacer trabajos de carpintería generales.

Equipo actual de la Carpintería Enrique Castillo

«Veo complicado el futuro de este tipo de artesanía. Es difícil de aprender, necesita tiempo y dedicación y las generaciones de hoy no tienen la paciencia necesaria para ello. Quieren hacer las cosas más rápido», explica Enrique hijo. «No creo que vaya a desaparecer, pero sí irá disminuyendo su demanda cada vez más. De hecho, ahora nos dedicamos más a la fabricación de puertas, armarios, cocinas y ventanas a medida, en general de diseños de estructuras, porque es de lo que hay más encargos», añade.

Esto tiene que ver también con el patrimonio. «Antes se mantenía el arte mucho más», sobre todo en esta parte de Andalucía. Por otra parte, «influye mucho que los arquitectos tampoco tienen conocimientos al respecto. En numerosas ocasiones sustituyen elementos de madera por otros de materiales diferentes». Un tipo de problemática que impide también la forma de fabricación tradicional en la que se disfruta más del proceso de elaboración de la pieza que de la finalización de la misma. «Cuando coges por ejemplo una puerta y la desarmas entera para luego volver a unirla, descubres cosas que hablan mucho de su historia, de la cual no todo el mundo tiene constancia». «Precisamente, restauramos las puertas del Santuario de Consolación y, no sé si lo sabe todo el mundo, pero descubrimos que las bisagras antiguas y originales eran lagartos», relata Enrique. «Al restaurar descubrimos muchas historias y orígenes».

Sus trabajos

Puertas y zócalos del Palacio de Mora Claros, en Huelva, realizados entre 1997 y 1998

El currículum de este negocio familiar abarca infinidad de trabajos, tanto de restauración como de carpintería estructural. Una de las más destacables es la construcción de las Setas de Sevilla, así como la rehabilitación del Antiquarium, museo situado en la Encarnación, y la preparación de la Plaza de Abastos de la misma zona, junto al mantenimiento de todas las mencionadas.

En la parte de restauraciones, se pueden mencionar el Pabellón de Perú, el Colegio de Abogados de Sevilla, Iglesia de San Andrés (Sevilla), Palacio de San Telmo, Iglesia de San Luis de los Franceses, hotel Alfonso XIII, Plaza de las Correderas de Córdoba o el Castillo de San Marcos en Sanlúcar de Guadiana. También podrían mencionarse el Museo de Enganche de Jerez o balconeras de la calle Larios de Málaga.

Restauración de los balcones del Pabellón de Perú en Sevilla

En Utrera se puede destacar el Casino, la Capilla de las Hermanas de la Cruz, Parroquia de Santa María (fabricación de bancos), puerta de la capilla de Jesús Nazareno, Casa de la Cultura o Casa Surga. Respecto a nuestra ciudad, Enrique hijo afirma que «en Utrera hay muchas cosas que se pueden y hay que recuperar. Hay veces que tenemos que salir de aquí para darnos cuenta de la gran cantidad de patrimonio que poseemos en la localidad». «Mi padre era muy conservador en este sentido. Algo que nos ha transmitido e inculcado».

Pasamanos diseñado y realizado por Enrique padre

Por otra parte, la carpintería Enrique Castillo también ha realizado intervenciones relacionadas con Doñana, concretamente la adecuación y reformas en equipamientos de uso público de Los Olivillos y el mantenimiento de la Estación Biológica; teniendo en cuenta su colaboración en Doñana 21.

Ejecutaron una escuela taller en INEM y suelen obrar al servicio de cofradías, tanto del municipio como de Sevilla. Entre ellas los Aceituneros, Milagros, la Mortaja de Sevilla, Santa Catalina o la Santa Cena. «Mi padre hacía trabajos desinteresadamente a hermandades religiosas, del mundo cofrade y a los campaneros de Utrera. Muchos los realizó sin intención de que se conociesen y nadie las sabe».

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