Utrera está viviendo un septiembre inédito, sin el bullicio característico que estos días trae consigo la Feria de Consolación. La suspensión de estas fiestas, con el objetivo de evitar que la pandemia de COVID-19 siga extendiéndose, ha mermado el ánimo de muchas personas, que tradicionalmente viven con intensidad estas jornadas.
Sin embargo, hay otros utreranos que han querido organizar su particular feria. Viviendas, comercios y bares se han adornado estos días con farolillos, mantones y colgaduras de la Virgen de Consolación.
Pero hay una zona de Utrera que ha dado un paso más, y ha decidido sacar a la calle y compartir la fiesta con los demás. Es lo que han hecho los vecinos de la calle Dos de Mayo, situada junto a la barriada Juan Carlos I –antigua barriada Muñoz Grandes-. Quienes se acerquen por allí pueden ver guirnaldas de farolillos, banderitas y cadenetas, entre otros elementos decorativos. También la patrona utrerana se ha hecho presente, a través de diversas fotografías, a las que se unen las cortinas de lunares que cuelgan de las puertas y ventanas de las casas.
De esta forma han querido vivir su propia Feria de Consolación en un año que, sin lugar a dudas, será recordado cuando se repase la larga historia de las fiestas patronales.

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