Esteban Marchena García es un utrerano de 60 años al que su vida le va a cambiar de manera importante. De profesión camarero, este hombre va a recibir una herencia de dos millones de euros a pesar de no haber sido reconocido por su padre.
El Tribunal Supremo ha dado la razón a este utrerano, que ahora reside en Palma de Mallorca, al demostrarse que es hijo de un empresario con dos hijos más. Sus hermanos tendrán que repartir ahora la herencia sin que él, fruto de la relación del empresario y una sirvienta, fuese nunca ni reconocido ni incluido en el testamento.
El abogado Fernando Osuna, que se ha encargado de la defensa de este utrerano, ha dado a conocer el contenido de la sentencia en la que el Supremo da la razón en sus planteamientos a la Audiencia Provincial de Sevilla y rechaza el recurso presentado por los hermanastros del camarero.
En este caso, se llegó a exhumar e incinerar el cadáver sin permiso para evitar una prueba del ADN. Además, los familiares del padre, fallecido en el año 2001, tampoco se presentaron en el Instituto de Toxicología de Sevilla para comparar el ADN de ellos con el del demandante.
La sentencia resalta que era conocida la relación entre el hombre adinerado y su sirvienta, con la que los vecinos le vieron en numerosas ocasiones cuando ella estaba embarazada. Por otro lado, en la vista oral se apreció por el juez un «extraordinario parecido físico» entre el camarero y los hijos reconocidos del fallecido.
Según recoge la agencia Efe, ahora habrá que dilucidar los términos exactos de la herencia, que será tanto económica como de bienes, ya que se tiene constancia de que hay al menos una finca rústica y viviendas, aunque sospecha que puede existir más patrimonio oculto.

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