Con cierta melancolía en el ambiente, llega casa Sábado Santo el cierre de la Semana Santa en Utrera, dentro del ciclo de procesiones que protagonizan las hermandades de penitencia de la ciudad. La Vera-Cruz fue la encargada de enmarcar el final de unas jornadas pletóricas, que se cerraron con el Santo Entierro.
Los sones de la marcha «Cortejo fúnebre» acompañaron en el instante de la salida desde la iglesia de San Francisco al paso con Cristo Yacente, interpretada por la asociación musical «La Algaba», que caminó tras el paso de palio de la Virgen de los Dolores, con melodías de corte serio. Éste fue el compás de una procesión que, con un lentísimo caminar, puso el broche a esta Semana Santa con los compases de «Amargura», en la plaza del Altozano.
La urna de carey y plata, cuyo paso estuvo adornado por lirios morados, caminó en silencio por las calles de Utrera, acompañada por una representación de las hermandades de la Trinidad y Gitanos, con nazarenos ataviados con su hábito penitencial, y portando sus estandartes. A mitad del recorrido se sumaron también los miembros del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, así como varios ediles de la corporación musical y representantes de la Guardia Civil y de la Policía Local.
El palio, exornado con claveles rojos, presentó su estética tradicional de casa Sábado Santo, con la dolorosa ataviada de riguroso luto, y el palio, manto y faldones con la característica sobriedad de esta jornada. La Virgen, con las manos entrelazadas, caminó tras el cuerpo sin vida de su Hijo en una estación de penitencia que llegó a su fin a las once menos veinte de la noche, poniendo de esta forma el broche a siete días intensos en los que Utrera ha vibrado con sus hermandades, en una Semana Santa apoteósica.

Deja una respuesta