La utrerana María del Carmen Montoya ha sido la editora de un libro que recoge la importancia histórica del periodismo en la provincia y que acaba de recibir un reconocimiento
Hace unos meses se presentaba un interesante libro titulado ‘Historia del periodismo local en la provincia de Sevilla. Contra el olvido de la prensa cercana’. Se trata de un proyecto en el que ha estado presente la utrerana María del Carmen Montoya, que ha intervenido como editora de un trabajo que acaba de recibir un reconocimiento.
La Asociación de Cronistas e investigadores locales de la provincia de Sevilla (ASCIl) le ha concedido el premio al mejor trabajo de investigación sobre la provincia. De esta forma, ha querido destacar «el valor de la cooperación de los proyectos universitarios con los investigadores y las instituciones culturales locales y particularmente con los archiveros y bibliotecarios».
«Es un honor para nosotros que se valore esta novedosa línea de investigación sobre la historia del periodismo local, una ‘historia desde abajo’, que recupera un patrimonio hemerográfico valioso y reivindica los esfuerzos por acercar la actualidad a los vecinos; una historia que reivindica esos otros modos de hacer prensa, al margen de los modelos hegemónicos, y contando con las clases populares», comentan los impulsores del proyecto. En este sentido, afirman que «el espíritu de cooperación es una opción que permite aunar intereses y alcanzar resultados fructíferos. Esperamos que, en el futuro, tenga largo recorrido y permita acercar los resultados de la investigación a la sociedad en su conjunto».
Casi una veintena de personas han dado vida a este trabajo que ha salido al mercado gracias a la editorial Comares. Junto a Montoya, ha contado con coordinación de Antonio Checa, Concha Langa y Carmen Espejo, todos ellos profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
El libro es un homenaje a todos esos periódicos que, a lo largo de los últimos tres siglos, se han convertido en una compañía constante de los sevillanos que han vivido en enclaves como Écija, Morón de la Frontera, Osuna, Utrera o Alcalá de Guadaíra. Un trabajo de investigación, de rastreo de todo tipo de publicaciones, que aparece más como un comienzo que como un final, como el primer paso para seguir recuperando estas publicaciones que en muchos casos estaban ya casi olvidadas. La fuerza de una capital como Sevilla, que a lo largo de la historia ha contado con fantásticos periódicos, ha terminado en muchos casos eclipsando lo que se hacía en los pueblos. Y es por ello que María del Carmen Montoya, que es doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla, explica que «se trata de un libro que reivindica lo pequeño, los grandes esfuerzos que han realizado personas comprometidas con la libertad de expresión y con sacar adelante los proyectos que podían beneficiar de alguna manera a su pueblo».
En este sentido, Montoya ha investigado a conciencia el legado que existe en Utrera, ya que asegura que dentro del espectro provincial «Utrera ha ocupado siempre un lugar importante pero con intermitencias, hubo un período de esplendor coincidiendo con la época de los Cuadra, pero también hay una tradición importante de prensa satírica y de publicaciones que fueron expurgadas». La profesora ha buceado también en la importancia de la revista escolar de los Salesianos, llamada ‘Mi colegio’, explicando que «es el comienzo de una prensa de un importante nivel cultural en Utrera, que después evolucionaría hacia la revista Cumbres y posteriormente a Vía Marciala, que con 75 años de historia es, sin lugar a dudas, una de las publicaciones más importantes de toda la provincia de Sevilla».
En esta minuciosa tarea que ha sobrevolado los pueblos que forman parte de la provincia de Sevilla, ya que en todos y en cada uno de ellos en algún momento de la historia se han editado publicaciones de distinta índole, los impulsores de esta investigación han descrito y enumerado más de un millar de periódicos, publicaciones de asociaciones, de tertulias, de colegios, de grupos políticos e incluso folletos y panfletos. «Me ha interesado especialmente todo aquello que se publicaba de manera extraoficial, incluso hay casos de prensa manuscrita y publicaciones de corte satírico, que era el medio que utilizaban en aquellos años los ciudadanos para hacer lo que se hace hoy, por ejemplo, en Twitter: meterse con los demás o denunciar algún hecho concreto», cuenta Montoya, quien ha encontrado destacadas historias de este tipo como, por ejemplo, una especie de panfleto que se editó en Utrera en 1867 donde se elevaba una amarga queja por los excesivos impuestos municipales con los que se estaba gravando el trabajo del gremio de los panaderos.
En este trabajo literario es posible detectar cómo ha habido diferentes épocas en la historia contemporánea en la que los pueblos de la provincia han vivido etapas en las que han florecido más proyectos periodísticos. Así, a grandes rasgos, por ejemplo, el período entre siglos que va desde la Restauración hasta la Primera República es considerado como ‘la edad de plata del periodismo local’, mientras que la llegada de la democracia en la década de los 70 del siglo XX significó la ‘edad de oro’, el momento en el que más periódicos salían a las calles y eran más valorados por los ciudadanos.

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