Numerosas personas se dan cita en un renovado recinto ferial, tras dos años sin poder vivir esta importante fiesta
Ya tocaba volver a reencontrarse con la Feria de Consolación. La espera ha sido demasiado larga y los utreranos no quieren desaprovechar ni un minuto de fiesta. Fue algo que pudo verse en el inicio de esta celebración, donde numerosas personas se dieron cita para estrenar el renovado recinto ferial.
Todavía hay que aprender el nombre de las nuevas calles y hay que buscar dónde se encuentran ahora las casetas que han cambiado su emplazamiento habitual. Pero quedan hay cuatro días por delante para ir adaptándose a un espacio que se ha reurbanizado por completo para adaptarse a las nuevas necesidades y mejorar su estética. Desde la ampliación de la calle Bulería a la reubicada caseta municipal, pasando por otros enclaves que lucen de estreno, las miradas de las primeras horas de la feria intentaban ubicar cada rincón en su nuevo sitio.
Era el comienzo de una feria muy especial que, sin lugar a dudas, será siempre recordada. Con algunos minutos de retraso sobre el horario anunciado, el alcalde accionaba el botón que iluminaba la portada y el resto de decoración. Las primeras sevillanas de estas fiestas estuvieron a cargo del coro del Centro de Día de Mayores, que llenaron de alegría el paseo de Consolación.
Así se estrenaba una ‘noche del pescaíto’ que llenó las casetas de cenas especiales. Se producía el reencuentro con una de las fiestas más importantes de Utrera: la del cielo de farolillos, los paraguas de bombillas, el ruido de las atracciones y los zapatos manchados de arena.

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