A pocas semanas de cumplirse los dos primeros años del gobierno del PSOE e IU en Utrera, los sindicatos siguen en pie de guerra con el equipo que encabeza el socialista José María Villalobos. En este sentido, UGT ha denunciado los «despropósitos» de los actuales dirigentes políticos, a los que acusa de «no respetar a los empleados municipales»
Este sindicato ha recordado que el equipo de gobierno «entró en la Casa Consistorial queriendo arrasar con lo que había, desconfiando de todos los empleados (excepto de los que tienen el carnet), eliminarlo todo (lo bueno y lo malo) y sin tener en cuenta la experiencia, profesionalidad y buen hacer de una plantilla municipal experta, curtida en mil batallas y honrada». En este sentido, desde UGT afirman que los trabajadores «hemos sido despreciados, ninguneados e ignorados por una apisonadora de derechos, que habían sido conseguidos «tras muchos años de lucha».
Esta organización sindical acusa al gobierno de Villalobos de haber hecho con los empleados «lo que le ha venido en gana. Han modificado los puestos de trabajo a su antojo, le han subido el sueldo a quienes les hacen el trabajo sucio (a los de su cuerda) y se han pasado las normas y los reglamentos por donde les ha parecido».

Desde UGT consideran que el actual gobierno «quiere pasar a la historia antes de tiempo, con demasiadas prisas. Parece que no tengan mucha confianza en ellos mismos». De hecho, afirma que «han batido todos los récords en la historia democrática de este Ayuntamiento» porque «jamás en tan poco tiempo ha habido tantas protestas, quejas y descontento». De hecho, «nadie había conseguido en casi 40 años unir a todos los sindicatos clamando por derechos y temiendo por su futuro». Así las cosas, PSOE e IU han conseguido que los trabajadores municipales estén «descontentos, desmotivados y cabreados», con «protestas a las puertas del ayuntamiento y la bola de nieve engordando».
Por otra parte, esta organización sindical considera «triste» que el gobierno de Villalobos «no ha reconocido nunca el más mínimo error en su gestión (ni en público ni en privado). Y algo mal habrán hecho, ¿no?». Por ello le reclama «un poco de reflexión y autocrítica, un poco de respeto a los derechos de los trabajadores. Todavía hay tiempo (cada vez menos), para volver al principio, para devolver lo sustraído, para volver a sentarnos alrededor de una mesa y hablarnos con respeto y consideración, para parar esto. En sus manos está».


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