La Universidad de Sevilla impulsa desde hace un lustro un apasionante proyecto bajo el nombre «Andalucía Racing Team» (ARUS), donde sus estudiantes completan el reto de diseñar y fabricar un monoplaza de competición desde cero. Después compiten en circuitos de toda Europa con universidades de todo el continente, en la denominada «Fórmula Student», una cantera para los talentos que en el futuro formarán parte de las estructuras de los equipos que participan en la Fórmula 1.
El equipo ARUS ha contado en sus filas en este curso con tres utreranos, que participan en el reto que supone construir de manera simultánea dos monoplazas, uno de ellos con un motor de combustión y otro con un motor eléctrico. Víctor Tormo forma parte del departamento de aerodinámica, Juan Guerrero está trabajando en la sección de Marketing, mientras que Daniel Cabrera realiza tareas relacionadas con el chasis. Tres jóvenes utreranos que están haciendo realidad sus sueños y que están empujando con todo su entusiasmo para que el proyecto pueda ser un éxito.
El equipo que forma parte de la Universidad de Sevilla es la primera escuadra que en solo cinco años de vida acomete el reto que supone competir en un mismo año con dos coches, para lo que trabajan un equipo humano de 90 personas. El momento culminante llega este verano, cuando los monoplazas se enfrenten en la pista al resto de prototipos creados por estudiantes europeos en los circuitos de Assen (Holanda) y Montmeló (Cataluña).
Poner en marcha este proyecto conlleva muchas dificultades, ya que los estudiantes no solo tienen que ocuparse de las tareas propias del diseño y la construcción de los monoplazas. En el proyecto ARUS están integrados estudiantes de distintas carreras universitarias, ya que son los propios jóvenes los que tienen que buscar patrocinadores, revisar la contabilidad o dirigir el equipo. «Los recursos son limitados, por eso hay que buscar patrocinadores y pequeños colaboradores, todo suma, desde solo 30 euros tenemos microesponsors que, si colaboran con nosotros, les ponemos su nombre en el alerón del coche», explica Víctor Tormo.
Todo el trabajo de este amplio equipo que se toma la tarea como un auténtico reto, queda en manos de los pilotos, que en este caso tienen que superar un complejo proceso de selección. Son también estudiantes de la Universidad de Sevilla y necesitan cuatro por cada coche. Una compleja tarea, ya que tienen que ser capaces de dominar un auténtico bólido cuyo motor alcanza 11.000 revoluciones en la salida y que es capaz de acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en poco más de tres segundos.
El atractivo que supone este equipo provoca que cada año haya más de 50 solicitudes por parte de los estudiantes de la Universidad de Sevilla para cada uno de los departamentos, donde existen en cada uno de ellos solo cinco plazas libres. «Aunque nunca se pueden descuidar los estudios, tengo que decir que no he aprendido en la carrera ni una quinta parte de lo que he aprendido en el equipo, aquí aprendes cada día gracias a la práctica», comenta Víctor Tormo.
Se trata de una aventura puramente vocacional, donde son los propios estudiantes los que tienen que costearse de su bolsillo los viajes en verano para acudir a las competiciones, pero saben que su labor en el equipo ARUS puede ser fundamental si lo que quieren es dedicarse en el futuro al mundo de la competición. Las grandes escuderías a nivel mundial pescan talentos que participan en la «Fórmula Student», hasta el punto de que algunos de los estudiantes que comenzaron su andadura en este complicado mundo, de la mano de la Universidad de Sevilla, en la actualidad están trabajando en equipos que compiten en Fórmula 1 como, por ejemplo, Force India.

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