Suecia-Alemania-Francia-Dinamarca 2017 142 min.
Guión y dirección Ruben Óstlund Fotografía Fredrik Wenzel Intérpretes Claes Bang, Elisabeth Moss, Dominic West, Terry Notary, Christopher Laesso, Marina Schiptjenko, Elijandro Edouard, Daniel Hallberg, Martin Sööder, Sofie Hamilton
La sensación europea del año nos llega de la mano de ese nuevo enfant terrible que es Ruben Óstlund, ya galardonado en este festival con el Giraldillo de Oro hace algunas ediciones por Tourist o Fuerza mayor. Óstlund se mete ahora en una empresa mucho más compleja y ambiciosa para contarnos una historia ambientada en el superficial mundo del arte y la cultura para consumo de unos pocos privilegiados, y enfrentarlo a la pobreza creciente y la incapacidad para superar los grandes problemas existenciales que nos acucian. Lo malo es que la película acaba irremediablemente siendo parte de aquello que critica, sin poder ocultar su pretenciosidad y su vacuidad , sólo digerible ante una sucesión de gags humorísticos y giros de guión que parecen querer entroncar con el universo que con mucho más éxito construyó Paolo Sorrentino en La gran belleza. Una cinta que parece construida para desembocar en la gran secuencia, suficientemente publicitada, que todos esperan, y que cuando llega el hastío ya se ha apoderado de nosotros. Plantea demasiadas cuestiones sin profundizar en ninguna, y cuando nos damos cuenta no se ha encontrado salida a muchas de sus propuestas. La sensación es la de un pudding con lujosos ingredientes pero indigestos resultados, que sin embargo ha cautivado al jurado de Cannes, que no ha dudado en otorgarle una Palma de Oro que a todas luces no merece, a pesar de su vistosidad y su esmerada puesta en escena. Mención aparte merece la muy esforzada interpretación del actor danés Claes Bang, sobre cuyas espaldas recae gran parte del peso de esta malograda película.
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