Todos los días, cientos de padres niños, alumnos del colegio Coca de la Piñera, tienen que sortear numerosos excrementos de perros y restos de basura en su camino al colegio, como si de una carrera de obstáculo se tratara. Y es que la plaza de Bailén parece un ejemplo perfecto del incivismo de algunos dueños y de la falta de planificación del Ayuntamiento. Este último lleva años colocando contenedores de recogida de basura justo en las dos esquinas del centro, con el consiguiente mal olor y la presencia de restos orgánicos en descomposición. Es una auténtica vergüenza que nuestros hijos tengan que soportar esta suciedad. Rogamos que el Ayuntamiento estudie una nueva ubicación para los contenedores y una mayor implicación ciudadana e institucional en la limpieza de esta zona.
Elízabeth Pozo Núñez

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