USA 2026
113 min.
Dirección
Sam Raimi
Guion
Damian Shannon
y
Mark Swift
Fotografía
Bill Pope
Música
Danny Elfman
Intérpretes
Rachel McAdams, Dylan O’Brien, Edyll Ismail, Dennis Haysbert, Xavier Samuel, Chris Pang, Thaneth Xarakulnukroh
Quienes despreciamos los
programas de supervivencia en islas desiertas
que pueblan la televisión, hemos descubierto su utilidad con la última propuesta de Sam Raimi. En ella una oficinista tan
friqui
y descuidada como hábil e inteligente para las cuentas y los laberintos burocráticos, demuestra su conocimiento del medio cuando queda
varada en una isla tailandesa junto a su impresentable jefe
, víctima de las apariencias por encima del verdadero talento, como consecuencia de un aparatoso accidente aéreo,
revertiendo las relaciones de poder entrambos
.
Raimi nos ha hecho disfrutar mucho
con su concepto del cine como gran espectáculo destinado tanto a hacer reír como a provocar náusea, a través de una
genial combinación entre terror, fantasía y humor
a menudo escabroso. Así pudimos comprobarlo en la lejana
Ola de crímenes
y sobre todo en
Posesión infernal
y sus dos secuelas, así como en la sensacional
Arrástrame al infierno
. Pero
en su dilatada carrera apenas han quedado géneros que tratar
, desde el western (
Rápida y mortal
) al thriller al estilo de los Coen (
Un plan sencillo
), pasando por el melodrama romántico y deportivo (
Entre el amor y el juego
), el cuento infantil (
Oz, un mundo de fantasía
), el misterio paranormal (
Premonición
), y sobre todo los súper héroes (
Darkman
, la trilogía de
Spiderman
que protagonizó Tobey Maguire y
Doctor Strange en el multiverso de la locura
). En
Enviad ayuda
vuelve a
su género favorito
, el terror esperpéntico y grotesco, con apenas dos protagonistas, la todo terreno
Rachel McAdams
y el joven
Dylan O’Brien
(
El corredor del laberinto
), y una serie de secundarios y secundarias con intervenciones minúsculas, de entre los que se nos ha escapado el cameo de
Bruce Campbell
, estrella de
Posesión infernal
y sus secuelas, que aquí parece intervenir sólo en forma de fotografía. Pero
lo que comienza muy bien
, demostrando que cuando hablamos de diversidad también hemos de incluir aquellas personas que
no se adaptan a los cánones convencionales
, aunque no difieran de nuestra raza y condición y no aparenten capacidades distintas, alberga en su tramo final
algunos giros de guion inaceptables e innecesarios
, malogrando las posibilidades de un inteligente ajuste de cuentas. Por el camino, presenciamos algún detalle decididamente gore y ese
toque esperpéntico
que tan bien maneja su veterano director. El compositor que más veces a colaborado con Raimi,
Danny Elfman
, firma una estupenda banda sonora, tema principal inspirado incluido.

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