Jornada muy especial la que vivieron este jueves las parroquias de Santa María de la Mesa y de San José. En ambos templos se celebraron sendas eucaristías que sirvieron como despedida oficial a sus párrocos, antes de iniciar otra etapa en sus nuevos destinos pastorales.
Las primeras miradas de la tarde se centraban en San José, donde la comunidad parroquial acudió a la despedida de su párroco y de su vicario parroquial, Joaquín Reina y Óscar Uwitonze, respectivamente.
En su intervención, Reina tuvo palabras de recuerdo a su madre y a su tía ya fallecidas, que provocaron su llegada a Utrera para poder atenderlas cuando estaban enfermas. También agradeció a su familia, a su comunidad parroquial, a sus colaboradores y a su vicario parroquial. También recordó los proyectos de estos años y pidió una buena acogida para el nuevo párroco que va a llegar.
Por su parte, Uwitonze quiso mostrar su gratitud a la feligresía por el afecto, al recordar que él llegaba desde lejos y dijo haber encontrado una familia, por lo que agradeció al Señor la comunidad de San José.
Uno de los monaguillos, Antonio, dedicó unas palabras en la eucaristía, mientras que en una cena posterior también intervinieron representantes de grupos parroquiales. En dicha velada se proyectó un vídeo que recordó la trayectoria de ambos presbíteros por este templo.
Por otro lado, en una iglesia de Santa María abarrotada de personas, Ignacio Guillén estuvo acompañado por media decena de presbíteros, que concelebraron durante la eucaristía. También acudieron los grupos parroquiales, al tiempo que la convocatoria contó con la presencia del actual y del anterior alcalde de la ciudad, que igualmente quisieron arropar al párroco.
El presbítero habló de la pasión y la ilusión con las que ha vivido estos dos años de trabajo, al tiempo que recordó acontecimientos como las misiones y el Año Jubilar, que han marcado estos cursos. Aseguró haberse sentido acogido, por lo que quiso mostrar su agradecimiento a los colectivos y personas que les han ayudado en su labor. Finalmente pidió perdón por las equivocaciones cometidas, y alentó a los presentes para que acojan al nuevo párroco de la misma forma que lo recibieron a él.
También habló el director de la Casa salesiana, Juan José Gutiérrez Galeote, que dedicó palabras de gratitud a alguien de quien dijo que «no ha sido solo un párroco, sino un amigo, un hermano y un miembro más de nuestra comunidad». Según afirmó, «un día vino y se va a quedar para siempre en nuestros corazones, y hoy marcha para seguir haciendo el bien y a seguir sembrando la semilla del Evangelio». Asimismo, anunció el nombramiento de Guillén como miembro de la archicofradía de María Auxiliadora, haciéndole igualmente entrega de una pequeña imagen de la Virgen.
Esta celebración religiosa culminó con la plegaria a la Virgen de Consolación, que interpretó Julián Ortiz, acompañado por la guitarra de Pitín. De esta forma quiso marcharse Guillén, con este cante tan utrerano, recordando a la patrona de la ciudad.
Algo en lo que coincidieron Joaquín Reina e Ignacio Guillén fue en el mensaje lanzado durante sus homilías. Ambos pusieron en valor que, aunque los sacerdotes cambien de destino, quien permanece presente siempre es Jesucristo.
Tras la marcha de los responsables de San José, éstos tomarán posesión de sus cargos en la parroquia de San María este viernes 11, a las 20.30 horas. Por su parte, a aquel templo llegará Florencio Gullón el lunes, día 14, a las 20.00 horas. En cuanto al nuevo destino de Guillén, será la parroquia de San Bartolomé Apóstol, de Aguadulce, donde tendrá lugar la ceremonia de llegada el domingo día 13, a las 12.00 horas.




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