Las manos artesanas que forman el equipo de la Carpintería Enrique Castillo están realizando los trabajos necesarios en estas gigantes de más de cuatro metros
Utrera posee infinidad de localizaciones protagonistas de la historia de la ciudad, de su desarrollo y de siglos de existencia. ¿Cuánto ha podido cambiar nuestro municipio desde el 1500?
Pocos enclaves pueden responder esta pregunta con conciencia de causa, siendo uno de ellos la iglesia principal y una de las torres más altas de Utrera: Santa María de la Mesa.
Situada en una ubicación única llena de movimiento comercial, sus puertas de madera han sobrevivido todos estos años, sido testigo de guerras, posguerras, hambrunas, revoluciones y también de momentos de prosperidad.
Enrique Castillo y los componentes del equipo de la carpintería que ya están interviniendo en la puerta. Junto a ellos el párroco de Santa María, José Diego Román
Tantas tempestades les han pasado factura a las encargadas de recibir y despedir feligreses, por ello ahora, la Carpintería Enrique Castillo les devolverá la resistencia de la que han podido disfrutar tanto tiempo.
Como explica Enrique, todo indica que la estructura se trata de la original. Sin embargo, «forro y exterior parecen no ser los suyos». «Uno de los tesoros más fascinantes de las puertas son los herrajes, una auténtica maravilla». Al parecer, se mantienen como en sus orígenes, «realizados en forja y casi idénticos a los del Santuario de Consolación, también restaurados por nosotros y de los que descubrimos que tenían forma de lagarto». A ellos se les añaden unos medallones de bronce, rehabilitados por Pedro Hurtado.
El equipo de esta emblemática carpintería local tuvo que descolgar estas gigantes que alcanzan los 4.50 por 4.20 metros y que pesan aproximadamente mil kilos. «Tenían los tinteros de abajo fuera de sus cajillos, por lo que podían salirse de su giro. Entonces tuvimos que quitarlas rápidamente y comenzar la intervención: caparla -cubrir, tapar o disimular imperfecciones- y la reposición de los herrajes».
Los trabajadores de la carpintería Enrique Castillo interviniendo en las puertas de la parroquia
Como cuenta Enrique, «estructuralmente no está muy mal pero el forro exterior sí está deteriorado. Todos sus herrajes son antiguos, de forja, por lo que intentaremos recuperar lo máximo posible». Además, «la puerta está hecha originalmente como antes, con las bisagras de tintero y cierres de eslabón», añade.
Desde el equipo pretenden dejar todo el trabajo finalizado para Semana Santa. Actuaciones que incluirán también la Puerta de la Sombra.
Así, una vez más, la artesanía carpintera vuelve a destacar en la recuperación de la historia y origen de una localidad centenaria, cargada de fechas y tradiciones tan relevantes como únicas.
Santa María volverá a contar lo que lleva siglos observando, añadiéndole páginas a su libro eterno.
Algunos detalles más de cerca


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