USA 2025
126 min.
Dirección
Derek Cianfrance
Guion
Derek Cianfrance
y
Kirt Gunn
Fotografía
Andrij Parekh
Música
Christopher Bear
Intérpretes
Channing Tatum, Kirsten Dunst, Lakeith Stanfield, Peter Dinklage, Lily Collias, Kennedy Moyer, Juno Temple, Ben Mendelssohn, Uzo Aduba
Unas veces nuestros distribuidores le dejan el título original en inglés al producto, otras lo traducen de forma extremadamente imaginativa y a menudo desafortunada, y otras, como en esta ocasión,
le añaden un ridículo apéndice
que la mayoría de las veces ni siquiera aporta nada al original. En este film lo del «ladrón en el tejado» apenas cubre la casilla de salida de una trama en la que robar en un sinfín de McDonald’s y vivir durante una dilatada temporada en un Toys “R” Us, en una operación que
parece pedir a gritos un patrocinio generoso
, se combina perfectamente con un drama sentimental de primer orden y una
fábula sobre la bondad humana
que se hace cada vez más necesaria en este mundo qe padecemos.
Derek Cianfrance
, que dirigió a Ryan Gosling en
Blue Valentine
, volvió a dirigirlo, esta vez junto a Bradley Cooper, en
Cruce de caminos
, a Michael Fassbender en
La luz entre los océanos
y a Mark Ruffalo en la serie
La innegable verdad
, elige ahora a
Channing Tatum
, un actor que no disfruta del reconocimiento que merece, para dar vida a Jeffrey Manchester, el ladrón de marras. Un hombre de buen corazón que vivió esta
experiencia aunque real, absolutamente increíble
. Una odisea que le llevó a utilizar su inteligencia y habilidad para escabullirse durante un buen período de tiempo de la policía, lo que hace reflexionar sobre la posibilidad de que
alguien con sus talentos necesite del crimen para sanear sus cuentas
y poder así recuperar a su familia, especialmente una hija a la que adora. Un periplo que le lleva en esta situación tan insostenible a
acariciar la felicidad y encontrar el amor verdadero
, algo que también se aleja de su pareja sentimental conforme se hace evidente que no hay salida, que seguramente
hay pocas para los buenos
. Ese
tono agridulce
traspasa la pantalla gracias a la habilidad del director para dosificar sus delicados recursos, generar una narrativa fluida y lograr que
la amabilidad se haga dueña de la función
sin por ello descuidar la necesaria
dosis de intriga
que exige el conjunto. La química entre Tatum y una felizmente recuperada en plena forma
Kirsten Dunst
, colabora decisivamente para que esta
película de otros tiempos
llegue a tan buen puerto y nos deje ese sabor agridulce de boca que planea durante toda la función.

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