España 2025
112 min.
Guion y dirección
Daniel Sánchez Arévalo
Fotografía
Rafa García
Música
Federico Jusid
Intérpretes
Javier Gutiérrez, María Vázquez, Judith Fernández, Tamar Novas, Carlos Blanco, Fer Fraga, Xosé A. Touriñán, Marta Larralde, Lola López Rodríguez, Marcos Pereiro
Con apenas seis largometrajes en un cuarto de siglo,
Daniel Sánchez Arévalo
se ha consagrado al cortometraje desde el inicio de la carrera, no abandonándolo nunca. Sólo en determinadas ocasiones
ha dado el salto al largo
, desde aquel celebrado
AzulOscuroCasiNegro
a la simpática comedia generacional
Diecisiete
, pasando por éxitos menores como
Gordos, Primos
y
La gran familia española
. Ahora vuelve con una insólita importación de
un modelo largamente querido en países de nuestro entorno
, como Francia, Inglaterra o Irlanda, donde la música y el trabajo solidario y en equipo sirve para
conjurar traumas y dolores
en el seno de una comunidad humilde y popular. En este caso se trata del naufragio de una embarcación pesquera con resultado de siete de sus nueve tripulantes muertos. Abandonada la tradición de la
rondalla, típica comparsa musical y coreográfica de carácter folclórico
que se prodiga en la ría de Vigo, demostrando que las navidades allí no sólo se celebran con una orgía lumínica, la buena gente del pueblo decide recuperarla para
exorcizar el dolor y la incomprensión
reinante. Hace bien Sánchez Arévalo en
dar visibilidad a este patrimonio cultural
que, como tantos otros, permanece prácticamente desconocido para el resto del país. Lástima que el conjunto se apoye en
una trama bastante frágil y tópica
, previsible y carente del empuje y el interés que demanda. Parte del problema reside en la dispersión del argumento, una multitud de personajes que proporcionan el
carácter de comedia coral
que este tipo de películas exige, y sobre todo la
indefinición de los principales
, por mucho empeño que ponga, por ejemplo, su joven protagonista, una Judith Fernández emergente. Se agradece que
el buenismo se apodere de la función
, que se visibilice el enorme trabajo que requiere la rondalla, y especialmente la colaboración que exige entre sus integrantes. Pero un mayor empaque en el argumento,
más gracia en sus líneas de diálogo
, un tratamiento dramático más atractivo y mayor definición de los personajes hubieran facilitado el entusiasmo que la empresa demanda y merece.

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