En el año 2004 este festival flamenco se reinventó con una nueva organización y con el inolvidable homenaje a Alejandro Sanz
Manuel Peña Domínguez
A mi padre, vida y alma del potaje, defensor incondicional gracias al cual conservamos su historia plasmada en el libro ‘50 años del Potaje Gitano de Utrera’ y que ojalá podamos reeditar para la 70ª edición.
A Joselito Vargas con el que me inicié en su organización y colaboré en mis años de aprendizaje.
A Diego Begines, compañero imprescindible e insustituible durante el proceso de reinvención de un modelo que se antojaba obsoleto y necesitaba unos cambios de organización y puesta en escena de los que ahora se cumplen 20 años.
Fue en 2004 cuando tras el nombramiento como hermano mayor de la hermandad de mi tío Juan, se crea una nueva comisión encargada de organizar el 48º Potaje Gitano. Veníamos de una edición, la del 2003 que si bien en lo artístico fue todo un éxito, en cuanto a público y por lo tanto en lo económico fue uno de los más flojos quedándose en menos de 400 personas el número de espectadores. Era evidente que necesitábamos un cambio drástico para darle un vuelco. La fórmula creada 40 años antes y que tan buenos resultados dio, había que adaptarla a los nuevos tiempos sin que perdiese la esencia y lo genuino de la impronta que le supieron dar sus fundadores.
En el aspecto organizativo teníamos que buscar el ambiente festivo y festero donde todo tipo de público se sintiera a gusto y disfrutara de una noche mágica en compañía de amigos y familiares. De esa forma se me ocurre sustituir las mesas largas y sin enumerar, por mesas redondas y con carácter de abono que por un lado le daban un cariz más privativo y la garantía de tener un sitio fijo para ediciones siguientes. Con ello conseguíamos un doble objetivo, pasar de vender entradas individuales a vender mesas de 10 y garantizar una venta para posteriores ediciones independientemente del cartel del evento.
A la hora de confeccionar el cartel, tendríamos que tener en cuenta que el festival se dirigía a un público de masa sin faltar el respeto a lo esencial y puro de manera que se sintiesen atraídos los aficionados más flamencos y los que buscaban en el Potaje ese día de encuentro social que un día fue y al que tendríamos que volver.
Pero claro, para que toda esta organización tuviese éxito tendríamos que mostrarlo y no había mejor forma que garantizar la afluencia masiva de público en este primer año del cambio. Y eso solo se conseguía con un homenajeado de nivel internacional que garantizase el lleno absoluto.
Como se gestó todo esto. Un día hablando con mi mujer y contándole el proyecto en el que estábamos inmersos, me apuntó el nombre de Alejandro Sanz. Evidentemente esa era la persona que estábamos buscando. Artista de primer nivel y defensor incondicional del flamenco.
Llegar a él no fue fácil y se tocaron muchas puertas. Juan y Medio, Pepe Barroso de Don Algodón…. Y una mañana apareció José Jiménez Núñez con un folleto que encontró en una muestra de flamenco que se organizó en Fibes y donde aparecía el teléfono y el nombre de los representantes de Alejando Sanz. RLM, Rosa Lagarrigue. Me puse manos a la obra y llamé con la seguridad y la certeza de tener en nuestras manos un valiosísimo producto que es más reconocido fuera de nuestras fronteras que en las nuestras y que se llama POTAJE GITANO DE UTRERA. Así fue la conversación:
– Buenos días Rosa Lagarrigue.
– Lo siento no se encuentra, ¿de parte de quién?
– De Manolo Peña de Utrera
– ¿Para qué tema?
– Un ofrecimiento para Alejandro Sanz.
– Entonces le paso con Cristina Rodríguez que es su responsable en la empresa.
Cristina, es una persona encantadora a la que le cuento la historia del Potaje y la relación de homenajeados y me solicita que todo ello se ponga por escrito en un email, el cual le envío sobre la marcha. Estamos hablando de mediados del mes de noviembre de 2003.
El 18 de diciembre mientras tomaba café en el bar El bosque y leía el ABC veo que coincide con el cumpleaños de Alejandro. Automáticamente pongo un email de felicitación haciéndole hincapié en que no se puede nacer en mejor día que el día de la Esperanza y solicitando me indique como van las negociaciones para la aceptación o no del homenaje. No habían pasado más de dos horas cuando recibo respuesta:
-Manuel, Alejandro te agradece la felicitación y te confirmo que estaremos presentes en la próxima edición del Potaje Gitano de Utrera. Seguimos en contacto para su organización. Un abrazo. Cristina Rodríguez.
No podéis imaginar el vuelco que en ese momento me dio el corazón, de momento las llamadas telefónicas y celebrar el regalo que la Virgen de la Esperanza nos acaba de hacer en su día.
Ahora tocaba confeccionar el cartel y prepararnos para el cambio. Un gran cartel compuesto por Bernarda de Utrera, Gaspar de Utrera, Marina Heredia, Arcángel, Farruquito y el espectáculo de ‘Ahora Utrera’ compuesto por Tomás de Perrate, Manuel de Angustia, Nico, Jesús de la Frasquita, Mari Peña, Encarni y Pitín hijo y Antonio Moya a la guitarra. Mantenedor Juan Carlos Aragón y presentador Alberto García Reyes.
Y con todo preparado pusimos las entradas a la venta. En menos de dos semanas tuvimos que reunirnos dos veces para sacarle el máximo partido al recinto y ubicar a todas la personas que nos demandaban entradas. Lo primero meter la barra en el porche para retranquear las mesas hacia atrás. Luego cortar la valla del jardín para ampliar la capacidad del patio hacia adelante. Y lo último buscar 300 mesas redondas donde sentar a 3.000 personas. Todo un reto para una distribución con un montaje que no se había hecho nunca y sin oportunidad de una prueba previa, por ello he de recalcar el impagable trabajo de la comisión que se entregó de lleno.
Los días previos fueron de locura, reuniones de puesta en común diarias, buscar y ubicar módulos de baños, contratar sonido nuevo para el espectáculo que queríamos ofrecer, renegociar patrocinios, 3.000 cucharas de palo, 300 ollas de barro cocidas expresamente para el festival y que fueron todas distintas y únicas. Visitas de los responsables de seguridad de Alejandro Sanz y visita al hotel la Boticaria para organizar el hospedaje. Organizar la entrada y salida del recinto del homenajeado. Y un sinfín de cosas nuevas que requirió mucho esfuerzo por parte de todos los miembros de aquella junta de gobierno.
Incluso una entrevista de la prensa del corazón que puso en duda el oportunismo de la contratación de Farruquito el cual se había contratado antes de la noticia de su implicación en el accidente. Y la llamada de Alejandro durante su gira en América días antes del evento y que me puso el alma en vilo. Al final no era para anular la asistencia sino para interesarse por como llevábamos la organización.
Y llego el día del evento. A las 7 de la mañana primera llamada y primer problema, los billetes de AVE que se custodiaban en la taquilla de Madrid para la seguridad de Alejandro, no aparecían. Empezaban las llamadas telefónicas y las idas y venidas al colegio de un día que se antojaba interminable.
Detalles aislados muchos: Curro Martínez esperando en un cruce de la SE 30 para llevar a Alejandro a la Hacienda la Boticaria, la camiseta con que Gaspar de Utrera subió al escenario, una mesa que se perdió y vinieron a reclamarme a la mesa de presidencia, mantones de manila para Jaydy Michel y traje de gitana para la recién nacida Manuela y un potaje servido por un grupo de mujeres de la hermandad ataviadas con delantales confeccionados para la ocasión. Y muchas anécdotas que quedaron en nuestras retinas
Los vehículos de Alejandro y la comitiva entraron en la Basílica quince minutos antes del comienzo del Festival y la locura se desató en el patio del Colegio Salesianos. Su entrega fue total y culminó con su subida al escenario al requerimiento de Luis el Marquesito y que terminó con un par de letras por bulerías y una pataíta con Encarni, todo ello dentro de la actuación de ‘Ahora Utrera’.
En definitiva una edición que marcó un antes y un después y una fórmula que a día de hoy sigue siendo un éxito. Como he dicho muchas cosas se quedan en el tintero, pero lo esencial esta expuesto aquí.
Dentro de unos días tendrá lugar una nueva edición del Festival más antiguo del mundo y todo apunta a un nuevo éxito que pasará a engrosar la historia de nuestro Potaje. Para concluir solo agradecer a todos los miembros de la Hermandad que durante estos 68 años han puesto lo mejor de ellos para que esta locura siga adelante y no de cualquier forma, sino marcando pauta dentro del escalafón de los festivales flamencos.
Termino con la crónica que Manuel Peña Narváez publicó en su libro ‘POTAJE GITANO DE UTRERA – CINCUENTA AÑOS DE HISTORIA’, y reitero mi agradecimiento y reconocimiento personal a mi padre. Ese que no todo el mundo sabe reconocer y con el que después de más de doce años de su fallecimiento siguen en deuda:
«Tal vez fue el mayor espectáculo –en todo caso-, uno de los mayores espectáculos que se han visto en Utrera. Sobre tres mil personas y todos acomodados en mesas redondas vestidas con mantel, servilleta, de tela blanca, mesas que fueron asistidas, a la hora de servirse el potaje, por jóvenes mujeres de la hermandad ataviadas con un delantal de color verde que regaló Cruzcampo.
Para la reseña de este Potaje, nos valen cosas de la crónica que publicamos en la revista ‘Alma 100’: me pregunto si ‘no es lo mismo’ hacerle un homenaje a Alejandro Sanz que ‘a lo mejor se lo merece, vale’ que evocar a cualquier otra figura de prestigio. También me pregunto si las casi tres mil personas que llenaron el patio grande del colegio Salesianos – cuyo aspecto era realmente impresionante-, asistían buscando solo flamenco o lo hacían con ‘el corazón partío’ en aras de un beso, un autógrafo o un simple saludo de Alejandro Sanz. Pero sí estoy seguro de una cosa; un grupo de jóvenes cofrades de la hermandad de los Gitanos ha estado trabajando denodadamente, robándole horas al día y faltando a sus obligaciones profesionales, para poder ofrecer a Utrera un espectáculo grandioso como el que se vivió la noche del sábado donde, junto a defectos que se han querido exponer, existieron virtudes que se han querido negar».

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