El santuario de Consolación ha despedido a una imagen de gran devoción entre los utreranos. La talla de San Francisco de Paula ha sido retirada al culto para ser objeto de una restauración.
El taller de Sebastián Martínez Zaya será el encargado de acometer este proyecto, que ya se ha iniciado con el estudio analítico-científico que determine las patologías concretas que presenta la escultura. La imagen data del siglo XVIII, aunque aparentemente en todo este tiempo no ha sido objeto de ninguna intervención que favorezca su conservación, siendo ésta la principal carencia que tiene.
El mayor problema que actualmente muestra la talla tiene que ver con su estabilidad estructural. Se trata de una imagen de candelero, en torno a la que «sus movimientos se han atajado de forma rudimentaria en estos siglos», ha explicado a Utrera Digital el restaurador. Una de sus deficiencias más destacadas se encuentra en la peana, «cuyo mal estado de conservación favorece precisamente los movimientos de la escultura». Además, a la talla le faltan varios dedos y presenta una suciedad superficial sobre la que también tendrá que trabajarse. Y es que, durante todo el tiempo de vida de la imagen, lo único que se ha realizado sobre ella ha sido «varias limpiezas caseras».
Si todo el trabajo se desarrolla por los cauces previstos, está contemplado que el proyecto abarque unos cinco meses antes de que San Francisco de Paula regrese al santuario de Consolación. Mientras tanto, las personas que habitualmente acuden a su altar encontrarán un cuadro con una fotografía con la imagen del fundador de la Orden de los Mínimos.

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