La titular de Los Gitanos presidió un rosario vespertino por las calles de la ciudad tras 16 años
Siete décadas están cumpliéndose de la hechura de la Virgen de la Esperanza. Con tal motivo, la dolorosa ha protagonizado un rosario vespertino por las calles de Utrera, marcado por el ambiente típico de estas fechas navideñas.
El coro de campanilleros ‘Nuestra Señora de las Nieves’, de la vecina localidad de Los Palacios y Villafranca, puso la banda sonora a una cita en la que fueron sucediéndose los cantos con el rezo de los distintos misterios del rosario. De esta forma, la titular de la hermandad de los Gitanos se reencontró con una estampa que no se vivía desde hace 16 años, que fue la última vez en la que salió a la calle un mes de diciembre para presidir un acto como este.
Ocurrió durante una tarde en la que hubo diversos momentos especiales en torno a la Virgen. El primero de ellos aconteció nada más salir de la parroquia de Santiago el Mayor cuando la imagen, ataviada con un manto cedido para la ocasión por la cofradía homónima de Sevilla, se adentró en la iglesia conventual de la Purísima Concepción, donde las Madres Carmelitas la recibieron desde su clausura.
Pero, sin lugar a dudas, el instante de mayor intensidad tuvo como epicentro a la calle Nueva, un lugar de especial sentido para la hermandad, donde esta se reencuentra con su historia. Allí se multiplicaron los cantes navideños y llovieron pétalos sobre las andas en las que fue portada la dolorosa.
Con el frío adueñándose de la ciudad, y ya con la iluminación navideña encendida, la Virgen de la Esperanza regresaba a la parroquia para seguir viviendo los cultos anuales en su honor, como cada mes de diciembre, ante la llegada de la festividad de la Expectación de María.

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