Los pasaportes del artista Rafael de Utrera se quedan inservibles mucho tiempo antes de caducar. Y es que, como él mismo confiesa, «gasto las páginas que tienen disponibles muchísimo antes de que ya no tengan vigencia, aunque los guardo siempre de recuerdo». En 2001, de la mano del gran maestro Paco de Lucía, Rafael de Utrera desembarcaba por vez primera en tierras japonesas, y desde entonces ha perdido la cuenta de las veces que ha atravesado el mundo para ofrecer conciertos en un país al que ha vuelto ahora para una gira que se extiende durante más de un mes.
Desde mediados de febrero, el cantaor utrerano está protagonizando una gira de 17 conciertos en algunas de las ciudades japonesas más importantes como Osaka, Tokio o Kyoto. Junto al guitarrista Emilio Maya, está visitando teatros, salas y todo tipo de recintos, para que el más variopinto público japonés pueda disfrutar con su cante único. Son en total 35 días en un país que «me encanta, por su comida, por su cultura y por el enorme respeto que le tienen al flamenco. Si tuviera que vivir en algún lugar que no fuera España, elegiría Japón sin ninguna duda. A los artistas nos tratan muy bien y nos miman mucho». Y es que el utrerano habla con conocimiento de causa, ya que durante las últimas dos décadas han sido muy numerosos los viajes que ha realizado hasta tierras japonesas.
Un cantaor que pasea el nombre de Utrera por todos los rincones del mundo, y que consigue que su voz no sea fácilmente olvidada en todos aquellos escenarios en los que destapa el tarro de sus auténticas esencias flamencas.

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