Convertirse en avalista es un acto de confianza y compromiso financiero. Sin embargo, en ocasiones esa confianza se pone a prueba cuando el deudor principal no cumple con sus obligaciones y el avalista se ve obligado a asumir la deuda. Ante este escenario, muchos se preguntan: ¿qué derechos tiene el avalista?
Derecho de repetición: el primer recurso
Cuando el avalista paga la deuda en lugar del deudor, la ley le otorga un derecho fundamental conocido como derecho de repetición. Este derecho, reconocido en el artículo 1838 del Código Civil, permite al avalista reclamar al deudor el reembolso de todas las cantidades que haya pagado en su nombre. Es un mecanismo legal que protege al avalista y le permite recuperar su dinero, aunque, en la práctica, este proceso puede ser complicado si el deudor atraviesa una mala situación económica.
Esto es lo que se puede reclamar:
- El total de la deuda
- Los intereses legales desde que el deudor fue informado del pago
- Los gastos que el avalista haya tenido que hacer
- Los daños y perjuicios, si procede
Negociación con el acreedor: una opción antes de actuar
Antes de iniciar cualquier acción legal, otra alternativa para el avalista es tratar de negociar directamente con el acreedor. Dependiendo del caso, puede solicitar una extensión de plazo o incluso una reducción de la cantidad adeudado. Esta opción resulta especialmente útil cuando se trata de una dificultad financiera temporal del deudor y ambas partes buscan una solución sin llegar a los tribunales.
Vías judiciales: cuando la negociación no es suficiente
Si ni el derecho de repetición ni la negociación ofrecen una solución efectiva, el avalista aún puede recurrir a la vía judicial. Puede hacerlo para exigir al deudor el pago de la deuda asumida si se puede demostrar que el deudor goza de solvencia económica para pagar o, en casos más complejos, para impugnar el contrato de aval. Por ejemplo, si existen irregularidades en el acuerdo o si se demuestra que hubo falta de transparencia en las condiciones, el avalista podría lograr la modificación o incluso la anulación del aval.
Estas situaciones muestran la importancia de entender bien las implicaciones de convertirse en avalista. El aval solidario, que puedes conocer más a fondo en este artículo, es uno de los tipos más comunes y exigentes, ya que permite al acreedor exigir el pago directamente al avalista sin necesidad de agotar antes otras vías con el deudor principal.

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