A la mayoría de los ciudadanos cuando nos hablan de Hacienda nos pasa lo mismo que cuando nos hablan del dentista, que literalmente nos echamos a temblar. Se trata de una administración temida y respetada a partes iguales, pero que gracias al trabajo silencioso de miles de trabajadores se ha convertido sin lugar a dudas en una de las instituciones que mejor funciona en España. Lo que algunos no saben es que la cara de Hacienda también puede ser una cara amable y una voz cercana, que se ponga en tu lugar y que haga todo lo posible -dentro siempre de lo que marca la ley-, por ayudarte.
Eso lo ha representado a lo largo de más de tres décadas Pedro Navarro, un funcionario de la delegación local de Hacienda en Utrera que, tras cumplir los 70 años, ha llegado a una más que merecida jubilación. «Cuando cumplí los 65 años pedí una prórroga para seguir trabajando, porque siempre me ha encantado mi trabajo, pero ya ha tenido que dejar de trabajar porque no me dejan seguir», cuenta nuestro protagonista.
Nacido en Almería, Pedro estudió en Granada y en Madrid, para comenzar su carrera profesional como funcionario del Ministerio de Sanidad en Ceuta durante siete años. Cuando ya estaba casado y tenía su primera hija con sólo un año de edad, decide cambiar de rumbo, priorizar el aspecto familiar al económico y recala en la oficina de Hacienda en Utrera. «Me he sentido muy a gusto en Utrera a lo largo de todos estos años, hasta el punto de que mis dos hijos llevan a gala el hecho de ser utreranos», cuenta el funcionario.
Más de treinta años en un trabajo de estas características dan realmente para mucho y Pedro ha vivido todo tipo de historias en una delegación en la que además ha pasado por todos los puestos. «Creo que he trabajado desde todos los ordenadores de la oficina y he desempeñado prácticamente todas las funciones, y es que estoy convencido de que para poder servir bien a los ciudadanos hay que conocer bien una casa de estas características. Mi objetivo siempre ha sido el de asistir al contribuyente y cazar al defraudador», explica este utrerano de adopción.
Sin lugar a dudas, lo que siempre ha sido muy especial para Pedro ha sido la atención directa al público, sentarse con los ciudadanos, explicarles de manera tranquila y clara lo que supone cada caso y tratar de alcanzar la solución más satisfactoria. Durante mucho tiempo, Pedro ha sido el faro que los ciudadanos han encontrado cuando entraban perdidos y temerosos en la oficina de Hacienda ante una carta que no entendían o el resultado de una declaración. Por las manos de Pedro han pasado en torno a unas 400 ó 500 declaraciones de la Renta cada año, lo que da la medida del ingente trabajo al que ha tenido que enfrentarse. Pedro, desde su posición, ha ayudado a miles de utreranos a lo largo de todos estos años, convirtiéndose en una persona muy querida.
«Es una realidad que la inmensa mayoría de las personas que entran por las puertas de la oficina lo hacen con un enorme desconocimiento, por lo que mi intención siempre ha sido la de explicarles todo de la mejor manera que sabía y colocarme siempre en los ojos de la persona que está enfrente, tratando de mostrar siempre empatía», afirma de manera tajante este almeriense de presencia rotunda y voz grave. Un asesoramiento para el que Pedro está sobradamente preparado, ya que cada día se levantaba a las seis de la mañana para estudiar, estar al tanto de los asuntos que había que tratar y actualizar su información sobre nuevas normativas. Un trabajador al que no le ha importado interrumpir sus vacaciones en un momento determinado para ayudar a sus compañeros o trabajar a horas intempestivas.
Pedro ya ha llegado a su jubilación, y lo hace con la idea de «viajar, leer, escribir, pescar y dibujar». Y es que perfiles como los de este almeriense que se hizo utrerano son los que han llevado a la administración de Hacienda a funcionar como un reloj bien diseñado en todo el territorio nacional. Un buen funcionamiento que para él está basado en que «siempre hemos tenido el presupuesto adecuado y los políticos se suelen mantener alejados de nosotros».

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