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Así ha quedado la acera de La Corredera después de las obras recientes que se han realizado. Se pueden observar cuatro tornillos de grandes dimensiones que sobresalen peligrosamente del nivel del suelo en los numerosos soportes que han quedado a lo largo de la calle.
¡No te caigas en La Corredera! Y si así ocurre, ¡procura no darte en la cara pues te puedes quedar sin ojo, o algo peor…!
Alfredo
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