La cofradía del santuario de Consolación retrasó media hora su salida y adelantó la vuelta para esquivar el mal tiempo
Era muy difícil ser optimista en Utrera a las 17.00 horas del Lunes Santo. Después de una mañana en la que se habían producido chubascos dispersos, la tarde se cerró y una gran descarga cayó sobre la ciudad, congelando de manera momentánea las ilusiones de los cofrades, que temían que el Lunes Santo iba a seguir el mismo mal camino que habían tenido que sufrir en la tarde del Domingo de Ramos.
Pero el guion de esta jornada iba a ser bien distinto al de la tarde del primer día de la Semana Santa ya que, casi de manera milagrosa, los cielos utreranos comenzaron a abrirse, haciendo acto de presencia grandes claros y la esperanza entró por las puertas del santuario de Consolación.
Eran las 17.45 horas cuando saltaba la noticia, siendo ‘El transistor cofrade, de COPE Utrera (98.1 FM) el primero en hacerla pública. La junta de gobierno, tras reunirse y analizar los partes meteorológicos, decidía realizar la estación de penitencia. Con el objetivo de que todo encajase de la mejor manera posible, la hermandad de los Muchachos de Consolación retrasaba la hora de salida media hora –para ponerse en marcha a las 18.30 horas- y anunciaba que comenzaría la entrada en su templo tres cuartos de hora antes de lo previsto, a las 00.45 horas.
De igual manera, la corporación del Lunes Santo recortó su recorrido, dejando de pasar por la calle Ramón y Cajal para llegar al centro a través de la calle Virgen de Consolación, en un recorrido distinto en el que no dejó de haber público para acompañar a esta hermandad que se ha convertido a lo largo de más del último medio siglo en una de las corporaciones más queridas de la ciudad.
De forma casi milagrosa, el sol llegó incluso a asomarse a algunos de los primeros compases del recorrido de esta hermandad por el paseo de Consolación. Un año más, tras discurrir por este lugar emblemático, la hermandad llegó al Hogar del Pensionista, donde se volvieron a escuchar varias saetas, en este caso la segunda de ellas a cada titular con el paso en movimiento con el objetivo de ganar algo de tiempo.
Lo que parecía que iba a ser otro Lunes Santo en blanco terminó convirtiéndose en una jornada casi perfecta, en la que los Muchachos de Consolación protagonizaron una soberbia estación de penitencia. La tarde-noche se hizo grande en Utrera, con la hermandad paseándose por las calles de la ciudad y dejando aromas cofrades en todos los puntos del recorrido. Poco a poco, el cortejo iba abandonando el centro de Utrera para dirigirse de nuevo hacia la zona de Consolación, en este caso de nuevo por el paseo de Consolación y no por el parque, que estaba impracticable a causa de las fuertes lluvias de la jornada.
Al filo de las dos de la madrugada y arropada por cientos de personas que no quisieron perderse este momento, los Muchachos de Consolación ponían el punto final a una jornada de Lunes Santo que muy pocos esperaban que podría terminar como finalmente lo hizo. Ojalá el Martes Santo, patrimonio en Utrera de la hermandad de los Estudiantes, pueda correr la misma suerte.
Escucha el podcast de ‘El transistor cofrade’ sobre los Muchachos de Consolación, en este enlace

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