El 30 de mayo de 2025 se levantará por última vez la persiana de este emblemático negocio que se ubica en la plaza del Altozano de Utrera
En el año 1990, en un local de apenas unos 12 metros cuadrados situado en la plaza del Altozano, donde se había ubicado una pequeña oficina de Ocaso, comenzaba la historia de Lenco, un negocio que con el paso de las décadas se ha ganado un indudable lugar en el corazón de los utreranos. El matrimonio formado por Diego Luis Vázquez y María Dolores Arcenegui, iniciaba un bonito camino que está en estos momentos cercano a llegar a su estación final. En ese año que daba comienzo a una nueva década inauguraron su mercería, a la que le pusieron de nombre Lenco, uniendo las primeras letras de las palabras lencería y costura, géneros a los que se dedicaban inicialmente. 
Muy pronto se dieron cuenta de que la cosa marchaba y que el local elegido era demasiado pequeño para la actividad que habían planteado, ya que se formaban hasta importantes colas en el exterior. Por ello, apenas un año después se trasladaron al local cercano que han ocupado hasta la actualidad, el que se ha convertido en un clásico del mundo del comercio utrerano y que tiene una extensión de más de 300 metros cuadrados.
«Hay gente que ha llorado cuando se ha enterado de que vamos a cerrar»

Diego y María Dolores cierran una etapa muy importante en sus vidas y ante ellos se abre otra nueva en la que van a disfrutar de su familia y de su tiempo libre
35 años después, el matrimonio ha colgado un llamativo cartel en el escaparate donde comunican algo que no deja lugar a dudas, ya que se puede leer ‘Liquidación por Jubilación’. El plan es cerrar definitivamente las puertas del negocio el 30 de mayo de 2025 y posteriormente crear una página web en la que se venderá todo el género que aún quede guardado en estanterías y cajas.
«Cerramos porque hemos decidido jubilarnos y no hay relevo, porque nuestros hijos han estudiado sus carreras universitarias y no quieren hacerse cargo de este negocio», cuenta María Dolores, quién precisa como «mi marido y yo comenzamos juntos este camino y lo vamos a terminar juntos».
El cariño de Utrera
Desde que se colocó el citado cartel en el escaparate no han dejado de recibir reacciones por parte de la clientela histórica que visita las instalaciones de la tienda.
«No ha hecho falta que comuniquemos que nos jubilemos para sentir el cariño de la gente de Utrera, porque la verdad es que lo hemos sentido siempre, pero lo cierto es que desde que hemos colocado el cartel, son muchísimas las personas que nos han mostrado su agradecimiento, algunas incluso han llorado cuando se han enterado de que vamos a cerrar. No tenemos palabras para agradecer el cariño que nos han demostrado todos nuestros clientes», afirman.
Durante estas más de tres décadas, Lenco se ha convertido en una auténtica referencia en un sector que por el cambio de los tiempos, los hábitos de consumo y las costumbres de la sociedad, ha experimentado cambios notables. Un negocio que no sólo ha sido referencia en Utrera, ya que ha recibido visitantes de localidades de toda la comarca e incluso de Sevilla. Una tienda para la que no había vacaciones, ni sábados y que genera un gran trabajo que se extiende más allá del horario de apertura del negocio.
Por su situación, en plena plaza del Altozano, se ha convertido también en un punto de encuentro para utreranos de varias generaciones, siendo además un sitio de referencia para asociaciones y hermandades, que han colocado aquí históricamente los carteles que anunciaban sus actividades o lo han utilizado como punto de venta de lotería. Para el recuerdo van a quedar también los preciosos escaparates que Diego Luis y María Dolores preparaban con sumo cariño según la época del año, ya fuesen dedicados a temas navideñas –cuando apenas se decoraba la ciudad en esta época-, relacionados con la feria o con la Semana Santa.
Los dos se han complementado de manera perfecta a lo largo de todos estos años de trabajo, teniendo además una memoria privilegiada a la hora de localizar productos y referencias.
«Hemos disfrutado mucho con el negocio, porque es un sector muy bonito en que se disfruta mucho del trato personal con los clientes», apunta Diego Luis, quien asegura que ahora que van a tener tiempo, el objetivo va a ser «vivir y disfrutar de la vida».
Sin lugar a dudas, con el cierre de Lenco se escapa otro de los comercios tradicionales utreranos que a lo largo de las últimas décadas ha marcado una época. Uno de esos negocios cercanos, atendido por profesionales, con un trato humano y cercano, uno de esos negocios que ha marcado el ritmo de la ciudad y que sin lugar a dudas muchos utreranos van a echar mucho de menos.


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