Francia 2022 123 min.
Dirección Emily Atef Guion Emily Atef y Lars Hubrich Fotografía Yves Calpe Música Jon Balke Intérpretes Vicky Krieps, Gaspard Ulliel, Bjorn Floberg
Resulta paradójico que la última película del malogrado Gaspard Ulliel verse precisamente sobre la muerte cuando aun se es joven, siendo no su personaje sino el de su pareja en la ficción quien espera el fatal desenlace al que le conduce una rara enfermedad sin apenas cura. La realizadora alemana Emily Atef parte de una idea original, ya que al contrario de lo habitual su protagonista no se aferra a la vida, más bien acepta su destino, para lo que necesita estar cerca de quien afronta un mismo desenlace, en lugar de quien desborda optimismo y vitalidad y espera de ella lo mismo. Eso le hace entregarse a una suerte de trío sentimental donde el sexo no es lo determinante, de hecho ni siquiera existe fuera de la pareja, sino el vínculo emocional, el sentimiento y la complicidad con el otro, con quien le comprende por estar en la misma situación. Sin embargo la idea acaba dilatándose y ni la sobria y contenida interpretación de Vicky Krieps logra traspasar la pantalla de manera que lleguemos a involucrarnos en lo que parece un drama interior intenso. Su huida hacia la naturaleza, los fiordos noruegos y las noches blancas solo consigue que acabemos conmovidos por la alarmante falta de agua que destilan las montañas apenas nevadas y que veranos pasados apreciábamos en todo su esplendor.

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