La artista jerezana reventó de emoción el auditorio del Enrique de la Cuadra con su espectáculo “Manifiesto”, un poderoso trabajo que respira “raíces y alas”
Crónica y fotografías de José Manuel Brazo Mena
Dentro de la programación del primer Festival Flamenco Duende de Diputación, que llevará lo mejor del panorama jondo a 15 escenarios de la provincia, la joven cantaora jerezana María Terremoto, abrió este jueves, día 16, en el teatro municipal “Enrique de la Cuadra”, el concierto inaugural del ciclo, protagonizando con su espectáculo “Manifiesto” una grandiosa actuación de cante jondo, que la artista defendió con poderío y desenvoltura en las tablas.
Así, ante un patio de butacas lleno de público, entre el que se encontraban autoridades municipales, representantes de la institución provincial, además de diferentes artistas locales, la prodigiosa voz de María Terremoto revolucionó el escenario, desgranando un cante por derecho que respiraba tradición pero con una mirada contemporánea, en una interpretación llena de madurez y vitalidad, temple y afinación, sensibilidad y gusto…
En su concierto, María Fernández Benítez, conocida artísticamente como “María Terremoto”, estuvo acompañada de la flamencura y vanguardia de Nono Jero a la guitarra y de Manuel Cantarote, Juan Diego Valencia y Manuel Valencia a las palmas. Según manifestó la cantaora “ellos son mis escuderos, como yo los llamo. Me acompañan desde el principio. No podían ser otras personas porque estoy muy cómoda con ellos. Son mis niños y mi familia”.
El escenario se llenó de magia cuando la jerezana irrumpió en las tablas donde mezcló el cante tradicional con una propuesta visual y escénica innovadora. Una puesta en escena que contó con elementos audiovisuales, juegos de luces y alturas escénicas, entre otros, además de destacar los arreglos musicales que incorporaron sintetizadores y reverb. Todo diseñado para captar la atención de los más jóvenes sin perder la esencia más jonda.
Arrancó María con un romance, mostrando los sentimientos de dolor que provoca la pérdida, en “A La Muerte”, un cante tan crudo y profundo que erizó hasta el aire. Pasó luego al bellísimo embrujo de “Alma No Salgas Del Cuerpo”, una petenera con sonidos árabes y reminiscencias antiguas, que la jerezana meció en cada verso de la primera a la última estrella que cuelga de un cielo que comienza a despejarse, poco a poco, de males y penas.
María continuó desgranando las dudas de la existencia con un cante por Soleá, “Soñé Que La Nieve Ardía”, para continuar “ a fuego lento” con la significativa interpretación de “Partía de Verdiales, Conciliación”, hasta que sonaron las palmas y jaleos con unos eufóricos verdiales que aceleraron el pulso y conciliaron el alma y el cuerpo, “al haber llegado a la felicidad de haber encontrado el amor verdadero”.
La interpretación de este tema, fue uno de los momentos cumbres del recital, una pieza que conecta los verdiales, -punto de partida de multitud de palos flamencos-, con el público más joven. Aquí, musicalmente se traza un puente sonoro que recorre la historia del arte jondo. Una pieza, cuya puesta en escena ha destacado por su emotividad ofreciendo al público una experiencia única que trascendía lo puramente musical.
El amanecer sonoro de María Terremoto siguió con esa brisa resplandeciente y festiva, no sin antes dejar un sentidísimo cante de Levante dedicado a sus dos hijos “Pintan Mi Vida En Color (Levante, Devoción)”, para enfilar la recta final por palos festeros dedicados a esas personas que no viven sus vidas y sólo están pendientes de la de los demás, “Murmuraorx (Alegrías, Resiliencia)”, con la cantaora derrochando compás y luz de Cádiz por los cuatro costaos.
María terminó de conquistar al público utrerano incluyendo en “Manifiesto” el tema “Todo es de color”, con el que quiso hacer un guiño a Lole y Manuel: “Señor de los espacios infinitos,/ tú que tienes la paz entre las manos,/derrámala Señor te lo suplico/ y ensénales a amar a mis hermanos…”. Además, la artista cantó un zorongo, compuesto e interpretado por ella misma al teclado, para terminar el recital por bulerías, donde la cantaora se coronó como “Reina”.
Durante todo el recital, Terremoto mostró una gran desenvoltura en el escenario demostrando la buena mano que tiene con el baile, un arte que aprendió con Manuela Carrasco cuando vivió un tiempo en Sevilla. La artista jerezana ha manifestado al respecto que “Manuela es como mi tercera abuela, me enseñó muchísimo; a ella, y a mi abuela materna – María Márquez, también cantaora de Jerez- les debo parte de lo que sé”.
Receptora de la esencia flamenca del barrio jerezano de Santiago
A la artista le corre el duende por la sangre. María Terremoto, hija de Fernando Terremoto y nieta de Terremoto de Jerez, es receptora de la esencia del barrio jerezano de Santiago, uno de los más flamencos de la ciudad. A sus veinticinco años, la cantaora muestra tanto poderío y sensibilidad en la garganta que araña el pecho. Su capacidad de conectar con el público quedó patente durante todo el concierto confirmando su lugar como una de las grandes figuras del flamenco contemporáneo.

Deja una respuesta