Erica Vanessa Reyes Álvarez, la ciudadana nicaragüense que fue asesinada en Utrera el pasado 31 de julio, presuntamente a manos de su expareja, ya descansa en su localidad natal. Los restos mortales de esta joven de apenas 22 años han sido enterrados en la aldea de Talolinga, cerca de la ciudad de Nueva Guinea, en el este de Nicaragua.
Gracias a la colaboración de ciudadanos anónimos, el Ayuntamiento de Utrera y la asociación nicaragüense Sevilla-España, fue posible recaudar la cantidad económica necesaria para que el cadáver de Vanessa fuera repatriado. Tras llegar a Nicaragua sus restos mortales, sus familiares celebraron un funeral en la intimidad y su cuerpo pudo ser velado en el domicilio paterno.
La familia ha querido agradecer «el apoyo en la campaña que permitió recaudar los fondos necesarios para la repatriación del cuerpo, destacando cómo la colaboración de muchos hizo posible que ella pudiera descansar en paz en su tierra natal».

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