España-Francia 2024 95 min.
Guion y dirección Celia Rico Clavellino Fotografía Santiago Racaj Intérpretes María Vázquez, Adriana Ozores, Aimar Vega, Miguel Ángel González, Camille Figuereo, David Aguilar
La vida cuesta. Encontrar el impulso que nos haga levantarnos cada mañana con ilusión está a disposición de una minoría. A veces los pequeños traumas, las pequeñas miserias pesan mucho para afrontar la rutina en la que la mayoría hemos convertido nuestra vida. Después de sacar brillo a Lola Dueñas y Anna Castillo en su ópera prima, Viaje al cuarto de una madre, con un retrato áspero y a la vez conmovedor de una madre anclada en las costumbres de un pueblo y su hija más abierta al horizonte, la sevillana Celia Rico consigue mejorar todavía más aquella delicada película con otra relación materno filial, esta vez aún más sutil y aparentemente sencilla si cabe. En su guion y su realización no parece estar contando mucho, de hecho apenas hay argumento, y todas las personas que vamos a verla lo conocemos de antemano. Una mujer de avanzada edad vive sola en su casa de campo, sufre un pequeño accidente y necesita la ayuda de su hija entrada en los cuarenta, que debe sacrificar sus vacaciones de verano para prestar la atención debida a su progenitora, con la que hace tiempo que apenas tiene un roce continuado. A partir de aquí asistimos a una serie de emociones y sensaciones, fáciles de distinguir y de compartir, que nos lleva a preguntarnos por las decisiones tomadas, la necesidad de compartir o no nuestra vida con otros seres queridos, las relaciones a distancia, siempre tan difíciles, a las que nos unimos con lo que sea, una playlist por ejemplo… Tantos y tantos ingredientes que nos hacen preguntarnos por nuestra razón de existir, hasta entender que el roce y la relación pueden limar asperezas y descubrir que a veces esa razón que buscamos la tenemos cerca, y que hay amores que desde luego nunca decepcionan, y decisiones que en muchas ocasiones responden al corazón más que a la cabeza, y no nos queda más remedio que asumir sus consecuencias. Todo esto lo explica Rico en un contexto de mujeres independientes, magistralmente interpretadas por una contenida María Vázquez y una contundente Adriana Ozores merecidamente premiada en Málaga. Mujeres afortunadamente lejos de aquellas mal consideradas heroínas de antaño que se empeñaban en mostrar a la mujer como un ser sacrificable y sometida a la supremacía masculina. Pero son tambén mujeres frágiles y vulnerables, algo que no escapa del alcance también de los hombres.

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