La exhibición de campanas formó parte del programa del undécimo encuentro nacional de hermandades del Segundo Misterio Doloroso organizado por Los Aceituneros
Crónica y fotografías de José Manuel Brazo Mena
El XI Encuentro Nacional de Hermandades y Cofradías del Segundo Misterio Doloroso celebrado el pasado fin de semana en Utrera de la mano de la Hermandad de los Aceituneros, que ha congregado a numerosos cofrades de diferentes puntos del país, ha albergado un intenso programa de actividades, como visitas guiadas, espectáculo flamenco, ponencias, exposiciones, concierto, comidas de confraternidad y exhibición de campanas, entre otras.
En total, en el encuentro han participado 18 hermandades de las comunidades andaluza(Sevilla, Granada, Cádiz, Málaga y Jaén) , valenciana(Crevillente, Pilar de la Horadada, Valencia, Alicante, Orihuela), canaria(Tenerife), murciana(Jumilla), castellano manchega(Albacete, Novés), gallega(Santiago de Compostela), teniendo como anfitriona este año la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna de Utrera(Los Aceituneros).
Una de las hermandades participantes, la “Cofradía Flagelación y Sangre de Cristo y de Ntra. Sra. de los Dolores” de Novés (Toledo), ha expresado en sus redes que “han sido unos días de unión y fraternidad entre las diferentes cofradías congregadas en esta maravillosa ciudad. Agradecemos la hospitalidad y la acogida por parte de la Hermandad de los Aceituneros, así como su buen hacer en la organización de este encuentro”.
El programa de actividades concluía el pasado domingo con una visita a la iglesia de Santiago el Mayor y a las cubiertas del tempo desde donde los participantes pudieron disfrutar de una exhibición de los campaneros de Utrera, que explicaron los diferentes toques y llamadas, además de voltear los bronces, mostrando a los presentes una tradición ancestral que ha sido declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
La campana más antigua de Utrera que se conserva está fechada en 1493 y conmemora el final de la Reconquista. Fue colocada en la torre de la Iglesia de Santiago el Mayor, donde se sube por una estrecha escalera de caracol hasta las cubiertas de la iglesia. A mitad de camino en la subida hacia la torre, se encuentra una pequeña sala, que en tiempos, incluso fue la vivienda del campanero durante año, y que hoy alberga los útiles de las campanas.
En el interior del campanario, y con un ruido ensordecedor, los pesados bronces fueron manejados con destreza casi atlética enganchados en gruesas sogas que manualmente fueron atadas a la campana, y donde avezados campaneros con su propio peso y haciendo de balanza, frenaron el repique, durante el volteo, creando una imagen de gran belleza estética pero no exenta de peligro. “Dominar una campana de 1300 kilos no es nada fácil, no es fácil”.
Actualmente el toque manual de campanas de Utrera, tanto en la iglesia de Santiago el Mayor como en la de Santa María de la Mesa, cuenta con una importante cantera de chicos que junto a los más veteranos están integrados en una asociación (ACAMU), con el propósito de conservar esta tradición con más de cinco siglos de historia.

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