El entorno de la Fuente de los Ocho Caños, la explanada de la barriada de El Matadero y la calle Bergantín, siguen siendo puntos a resolver dentro del urbanismo utrerano. Una zona que necesita una reurbanización urgente desde hace años que ninguno de los últimos equipos de gobierno ha sido hasta el momento capaz de afrontar con garantías de éxito.
Desde que se abrió una calle en el interior de la explanada del Matadero que conecta la rotonda de la fuente con la avenida de Los Puertos, que da acceso a la zona de la Cuesta del Merendero, el mero hecho de cruzar para los peatones se ha convertido en una tarea casi imposible.
Un fenómeno que se convierte en una auténtica incomodidad a determinadas horas del día en las que los padres y madres llevan o recogen a sus hijos a la guardería pública de La Fuente, que se encuentra justo en esta encrucijada. El problema estriba principalmente en que varios de los pasos de peatones que permiten acceder a esta infraestructura están muy despintados, y apenas se ven, por lo que resulta un auténtico peligro cruzar caminando.
Las mayores dificultades aparecen cuando se intenta cruzar desde el aparcamiento a la guardería, ya que ese paso de peatones apenas se ve del mal estado en el que se encuentra la pintura. Una situación que se agrava por el hecho de que el paso de peatones no tiene señalización vertical, por lo que son muchos los conductores que ni siquiera se percatan de que existe en ese lugar un paso de peatones.
A todo ello hay que unirle la enorme sensación de abandono que transmite toda la zona, con un aparcamiento lleno de grandes baches, el firme de las calles muy irregular, vegetación que crece de forma descontrolada y grandes bloques de hormigón que delimitan de manera artificial las calles.

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