Cuando se piensa en un himno en torno a la Virgen de Consolación, inmediatamente salta a la memoria colectiva de los devotos el que se escribió con motivo de su coronación canónica, en 1964. Sin embargo, previo a dicha fecha, la patrona de Utrera contaba con otro himno que también se le interpretaba de manera habitual.
Se trata de una composición de los Salesianos, datada en 1946, cuando dicha congregación religiosa se hacía cargo del santuario. Allí instaló un año antes su Estudiantado Filosófico, donde permaneció hasta 1961. Esto provocó que el citado himno dejara de cantase de manera habitual, y cayera en el olvido de los utreranos.
Conocido por su primera frase -«Oh Virgen Soberana»-, ahora ha vuelto a sonar, 75 años después de su creación, de la mano del coro de la parroquia de Santiago el Mayor. En el propio santuario de Consolación ha resonado, coincidiendo con los cultos a la patrona de Utrera, tras un trabajo de recuperación que se ha hecho realidad gracias a las fuentes orales directas que todavía recuerdan su melodía. Y han querido hacer entrega de una copia del trabajo a la hermandad y al rectorado de Consolación.
En una iniciativa promovida por el joven utrerano Paco Caro, se ha podido transcribir, adaptando sus acordes para guitarra, con el deseo de que, «en virtud de una mejor recuperación, pueda ser adaptada para coro y/o banda de música», y así «recuperar este himno de alabanza a la Virgen de Consolación».
Como explica el propio Caro, se trata de una composición que «se caracteriza por la solemnidad de sus acordes y la excelencia de su letra. En el himno se exalta, ofrece, agradece y pide a la Virgen de Consolación, estando dividida cada parte en una melodía diferente». La primera estrofa «exalta a la Virgen como madre, con una primera melodía solemne, a la altura de la exaltación que se hace. Continúa el himno con una segunda estrofa que introduce el amor recíproco hacia la Virgen con la segunda melodía de agradecimiento. La tercera parte del himno nos presenta a la Virgen como Reina y certifica la devoción del pueblo hacia Consolación, en una esta estrofa que muestra una tercera melodía donde aparece un cambio a tono menor y que volverá a repetirse en la quinta estrofa». De igual modo, en la composición «el pueblo pide la protección a la Virgen. Para esta estrofa, la música ofrece un crescendo hasta nombrar a la Virgen, de modo que la petición llegue a lo más alto. Esta música vuelve a repetirse en la sexta estrofa, donde nuevamente se le pide a la Virgen». Finalmente, la quinta y sexta estrofa «no aparece reflejada en el popular devocionario por lo que hace entender que no se cantaba con frecuencia, si bien la dinámica repite la misma melodía desde la segunda estrofa. En esta parte quizás menos popular, nos presenta los atributos de la Virgen por los que son conocidos y describe una bellísima alegoría del barquito de la Virgen como lugar seguro, para terminar de nuevo pidiéndole a la Virgen que nos guíe y nos aconseje».
HIMNO A NTRA. SRA. DE CONSOLACIÓN
Estudiantado filosófico salesiano 1946
Oh Virgen soberana,
Consuelo del que llora
la dicha que atesora
tu maternal, maternal amor.
Inunde los hogares
de un pueblo agradecido
que, ante tus pies, que ante tus pies
rendido, implora, implora tu favor.
La Reina eres de Utrera
que, al pie de sus altares,
te ofrenda sus cantares
con tierna devoción.
Irradie en nuestras almas
tu mano blanca y pura
la cálida ternura
de tu Consolación.
Una gentil barquilla
sostienes en tus manos
cual signo soberano
de dulce protección.
Sé puerto de esperanza
a nuestra frágil vela.
Se brújula y estela
de nuestro corazón.


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