Poco a poco, Utrera y sus ciudadanos van acogiendo con resignación las nuevas medidas horarias impuestas por la Junta de Andalucía. Todos los comercios que no son considerados como actividades esenciales tienen que echar directamente el cierre a las 18.00 horas, una medida que afecta sobremanera al comercio minorista, así como a los bares, cafeterías y restaurantes de la ciudad. Indudablemente, desde este martes, día en el que entraron en vigor estas medidas, Utrera está más triste, presentando a partir de esa hora una imagen de ciudad casi fantasma.
Es el sector de la hostelería uno de los más afectados por esta medida, ya que habitualmente, a esa hora, eran muchas las personas que tomaban un café en alguno de los muchos establecimientos que existen en Utrera. Así, los bares y cafeterías se están reinventando, adelantando sus horarios y ofreciendo incluso algunos de ellos todo tipo de atractivos, como por ejemplo la posibilidad de disfrutar de tostadas por la tarde.
A pocos minutos de las seis de la tarde, son algunos los utreranos que tratan de hacer una compra de última hora en los comercios de moda y complementos de Utrera, que también bajan su persiana a esa hora, siendo otra medida más que dificulta una situación ya de por sí bastante complicada.
Así, las tardes en Utrera han perdido claramente su alegría, su atractivo habitual, aunque eso no quita que haya algunos utreranos que no falten a su tradicional cita con un cartucho de castañas o que decidan salir a caminar unos minutos por alguno de los caminos que se adentra en el campo, con el objetivo de oxigenar sus mentes. Imágenes curiosas para una nueva realidad que, por el momento, se van a extender como mínimo durante dos semanas, con el claro objetivo de tratar de hacer frente a la pandemia de coronavirus.

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