Temían que los problemas volvieran a registrarse con la celebración de la «Ruta de la copa», y finalmente han ocurrido. Vecinos del centro de Utrera han denunciado las numerosas molestias que genera esta actividad que organizan diversos bares de copa de la localidad, provocando deterioro y suciedad en distintas calles.
Los más afectados son los que tienen sus viviendas en el entorno de la plaza Doctor Federico Navarro, que han señalado los actos de vandalismo registrados, como el destrozo de distintas macetas del pasaje Niño Perdido y los desperfectos en las paredes de dicha zona y su suciedad. A ello se unen vómitos, orines y cristales rotos, que inundaron todo ese enclave. Incluso una de las vecinas ha explicado a Utrera Digital que, desde la ventana de su casa, pudo observar cómo también hubo consumo de drogas. Y, por si todo ello fuera poco, se registró una concentración de jóvenes haciendo «botellona» en mitad de la calle, pese a estar prohibido por la ley.
«Lo que hemos vivido con motivo de la ‘Ruta de la copa’ ha sido peor que los problemas que se producen un Domingo de Ramos», comentan los afectados, quienes denuncian que «no hemos visto vigilancia especial, pese a que el Ayuntamiento anunció un dispositivo policial con motivo de este evento». Por su parte, desde el Consistorio han afirmado que durante el desarrollo de este acontecimiento «no se registraron incidentes destacados».
Las consecuencias de esa iniciativa de los bares de copas se dejaron sentir incluso el día siguiente, ya que los servicios de limpieza «no aparecieron por el Niño Perdido hasta las 11 de la mañana». De igual modo, los responsables del restaurante Besana Tapas decidieron esa noche no abrir las puertas de su establecimiento, pese a ser un sábado, temiendo los problemas que se podrían generar.
La «Ruta de la copa» se ha convertido en una noche más de incidentes para los vecinos de la zona, que se muestran «hartos» por las molestias que se generan «cada fin de semana, sin que se ponga solución». Una vecina de aquel entorno comenta incluso que posee un piso de alquiler allí, pero «no hay manera de encontrar un inquilino porque la gente no soporta los problemas que se producen sistemáticamente».
Así las cosas, los vecinos de esta zona no aguantan más y han anunciado que acudirán a denunciar esta situación ante el Defensor del Pueblo Andaluz «porque se están vulnerando nuestros derechos».
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