Alemania 2021 92 min.
Dirección Daniel Brühl Guion Daniel Kehlmann Fotografía Jens Harant Música Moritz Fredrich y Jakob Grunert Intérpretes Daniel Brühl, Peter Kurth, Rike Eckermann, Aenne Schwartz, Gode Benedix, Vicky Krieps
Aunque se trata de un guion original, el debut en la dirección del actor Daniel Brühl (¡Goodbye, Lenin!, Rush) es claramente deudor de una obra teatral, pero además de la típica obra de autor joven con muchas ganas de epatar y las ideas no tan claras como pudiera parecer. Un actor famoso instalado en un piso de lujo en Berlín junto a la que parece su idílica familia, hace una parada en un bar antes de dirigirse al aeropuerto para volar a Londres, donde debe asistir a la que parece ser la audición de su vida. Pero en ese local tiene un encuentro en principio fortuito con un hombre que empieza pareciendo un crítico feroz y sin escrúpulos, algo que parece no importar al actor, con el que ya hemos empatizado por una aparente sencillez exhibida con disimulo de cualquier atisbo de altanería. A partir de ahí los secretos se irán sucediendo con enorme artificio, la antigua Alemania dividida en dos hará haciendo estragos, así como los procedimientos de la antigua Stasi para entrometerse en la vida de los otros, y los rencores y resentimientos de una Alemana contra la otra. Todo parece, porque todo son apariencias, una metáfora de los nuevos sistemas de espionaje que nos afectan a todos y todas aunque a la mayoría con menor estrago, precisamente por nuestra propia irrelevancia, pero ahí están los espías cibernéticos que con tan poca discreción gestionan nuestros gustos y aficiones. Todo con mucho artificio y un juego dialéctico deudor de esa obra maestra que es La huella de Mankiewicz, aunque como hay también otros personajes diremos que más bien se parece a La trampa de la muerte de Lumet. Alargada en su artificiosidad para alcanzar la duración estándar, nos quedaremos con sus esforzadas interpretaciones y el entusiasmo con el que el actor ha manejado todos los recursos a su alcance para dar forma a su ópera prima como director.
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