Tal y como anunció el Ayuntamiento de Utrera, esta instalación se encuentra completamente cerrada al público desde el lunes 17 de noviembre
La noticia del cierre de la piscina municipal cubierta de Vistalegre se ha convertido en un tema muy habitual en los debates de Utrera en las últimas semanas. A lo largo de todo el mes, se viene conociendo que el Ayuntamiento pretendía cerrar la piscina el lunes 17 de noviembre, un cierre que finalmente se ha producido tal y como estaba previsto, dejando a 2.000 usuarios sin la posibilidad de seguir con sus actividades en esta instalación deportiva.
El anuncio ha causado revuelo en la ciudadanía de la localidad y de vecinos de otros pueblos que acuden a estas instalaciones. Desde deportistas pertenecientes a los clubes y que deben prepararse para competiciones venideras, hasta otras personas que hacen uso de la piscina por factores relacionados con la salud y patologías médicas. De los 2.000 usuarios que utilizan la piscina, al parecer en torno a unos 700, lo hacen por prescripción médica.
Así, desde el lunes 17 de noviembre la piscina permanece cerrada al público, sin que haya habido anuncio oficial por parte del Ayuntamiento, desconociendo los usuarios en la actualidad qué es lo que va a ocurrir ni cuando aproximadamente podrán volver a hacer uso de estas instalaciones municipales. Tal y como dijo el Consistorio utrerano en su día, la piscina ha cerrado «por motivos administrativos», y se espera que «el servicio pueda estar de nuevo licitado entre la primera y la segunda semana de diciembre». Sólo el paso del tiempo demostrará si estos plazos son reales o si finalmente los usuarios tienen que esperar más tiempo para que la piscina vuelva a abrir sus puertas.
Haciendo una especie de cronología de lo que ha ocurrido en relación a este tema a lo largo de las últimas semanas, el pasado 6 de noviembre centenares de usuarios se concentraron en la plaza del Ayuntamiento donde, a gritos, exigían que las instalaciones deportivas continuaran abiertas y prestando servicio. Una protesta que terminó cuando el alcalde y parte del equipo de gobierno atendió a estas personas en el salón de plenos del consistorio. Allí, hicieron hincapié en que harían «todo lo posible» por no cerrarla, pero, en ningún momento Francisco Jiménez se comprometió a dar fechas concretas del instante en el que el problema se solucionará.
Una semana más tarde, ya el pasado 14 de noviembre, volvieron a concentrarse en el mismo lugar, en la Plaza de Gibaxa, donde exigieron de nuevo la continuidad del servicio. Allí, José Campos, portavoz del movimiento, aseguró que desde la concentración anterior, no sabían nada más acerca del cierre, añadiendo que intentaron contactar con el Ayuntamiento pero no lo consiguieron. A ello se suma la devolución por parte de la empresa de las cuotas pagadas durante el mes de noviembre por los usuarios, un proceso que se ha extendido a lo largo de las últimas semanas.
Una historia que hasta el momento ha terminado con el cierre de la piscina, un cerrojazo, se supone que provisional, que no ha podido frenar la protesta ciudadana y que afecta a más de 2.000 usuarios. Además, una situación ante la que el Ayuntamiento de Utrera no ha comunicado aún nada a través de sus canales oficiales y en la que también se desconoce qué es lo que ha ocurrido con los trabajadores que ejercían su labor en la empresa que gestionaba la piscina.

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