Los utreranos arroparon a la Virgen de la Mesa en la festividad de la Asunción de la Virgen María
Con los sones de la Marcha Real interpretada por la Asociación Musical Utrerana, la Virgen de la Mesa cumplió con la tradición del 15 de agosto. Y el pueblo de Utrera volvió a acudir a la llamada. Cientos de utreranos se congregaron en el porche de Santa María a las nueve de la mañana en punto para acompañar a la Virgen en la tradicional procesión desde la Parroquia de Santa María de la Mesa.
La jornada comenzó con un repique de campanas y acompañada de la música de la Asociación Musical Utrerana. Y a las nueve de la mañana, cuando la Virgen asoma por la Puerta del Perdón se cumplió con la tradición de «las tres gracias”: pedir tres deseos a la Virgen de los que, según cuenta la leyenda, al menos concede uno. Tras ello, la procesión comenzó su itinerario por los alrededores del templo.
La historia de la Virgen de la Mesa
La historia de esta imagen nace en un antiguo hospital de mujeres que existió junto al templo, en la actual calle Sor Marciala de la Cruz. Tras la desaparición de dicha institución, la Virgen pasó definitivamente a la parroquia, algo que ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX.
Esta talla gótica, del siglo XIV, posteriormente adaptada como imagen de candelero, recibe el nombre de la elevación del terreno -meseta- donde se asienta este rincón de la ciudad. Cada año protagoniza la que puede considerarse la procesión más antigua de Utrera, incluso más que la del Corpus Christi. Su devoción, surgida mucho antes incluso que la de la Virgen de Consolación, ha sabido pasar de generación en generación para que, a la ‘hora tercia’, se viva uno de los momentos más especiales: ante la puerta del Perdón, de la parroquia, los devotos piden tres deseos a la Virgen, de los que la tradición cuenta que concede al menos uno.

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