La odisea de la independencia

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El último Observatorio de la Emancipación de España revela que en el segundo semestre de 2023 solo estaba independizado el 17% de los jóvenes

«Me gustaría independizarme, pero debido a las condiciones actuales de nuestro país es prácticamente imposible». Como Alejandro Sola, cristalero de 23 años, son muchos los jóvenes que no pueden emanciparse actualmente. Algunos estudian, otros opositan, pero la gran mayoría de los que trabajan, lo hacen sin la esperanza de vivir fuera de casa de sus padres, al menos a corto plazo. Por otra parte, hay casos como los de Juan Díaz, de 33, que vive con su pareja, pero es un gasto que «supone un esfuerzo» en su economía mensual. Entonces surge una pregunta general, ¿es posible poder emanciparse tranquilamente antes de los 35 años?

Comenzando por lo principal, el artículo 47 de la Constitución Española expresa textualmente que «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada». Un apartado que en la práctica viene relacionado con el artículo 35 de este mismo estatuto en el que se manifiesta que «Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo […] y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia».

Una vez contemplada la ley, el índice de paro general en España del tercer trimestre de 2024, según la Encuesta de Población Activa (EPA), realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) es del 11,21%, lo que se traduce en 24,6 millones de personas aproximadamente. Dentro de este número de desempleados, INJUVE (Instituto de la Juventud) ha determinado que, en el pasado mes de septiembre, más de 380.800 eran jóvenes menores de 30 años.

Con el foco puesto en Utrera, un estudio realizado por la página web datosmacro.com, coloca la localidad en la primera posición del ranking de los municipios con más paro de la provincia de Sevilla, con un porcentaje del 20,27%. En números redondos: 5.208 desempleados, teniendo en cuenta que la población general consta de 51.857 ciudadanos. Datos del Ayuntamiento revelan que en el pasado mes de septiembre se produjo un descenso del 9,5% respecto a septiembre del año pasado.

En el caso de los que trabajan, como es el de Marta Orozco, de 36 años, el salario mínimo interprofesional (SMI), establecido en 1.323€ (distribuido en 12 pagas), se le queda corto para hacer frente a los gastos del mes. «Aunque comparta piso con mi pareja, supone un gran esfuerzo puesto que, solo el alquiler es la mitad de lo que cobro y sumando gastos que requiere vivir independizado –como electricidad, agua, suministros de alimentación, etc.– nos quedamos prácticamente sin ahorros que nos permitan acceder a la compra de una vivienda», explica.

Sin embargo, hay más jóvenes, como Rafael Véliz, de 24 años, o María José Castillo, de 28, que siguen viviendo con sus padres porque sus trabajos no les permiten vivir fuera de la casa familiar. Rafael afirma que, aunque actualmente tenga la suerte de poder trabajar, «no en un puesto que pueda alimentar económicamente mis anhelos de comenzar una vida en un nuevo hogar. De hecho, es provisional y, por tanto, lo complemento con el estudio de una oposición, lo que quiere decir que, a corto plazo, como se encuentra a día de hoy el mercado inmobiliario en España, sería muy poco probable encontrar un lugar donde desarrollar mi vida». A diferencia de Véliz, María José podría llegar a plantearse el vivir sola o con su pareja, pero su sueldo «no es suficiente para pagar hipoteca o alquiler, más gastos fijos mensuales y poder tener vida fuera de mi nuevo hogar. Me encantaría independizarme y comprar una vivienda, pero tampoco puedo vivir pagando y no disfrutar de mi tiempo libre».

Todas estas declaraciones coinciden en la subida de precios generalizada que sufre España.  El nivel de vida ha aumentado considerablemente estos últimos años y de forma desproporcionada con respecto a los salarios que, aunque hayan aumentado, siguen sin ser suficientes.

Ante eso, desde el año 2019, el SMI ha subido un total de cinco veces. Aun así, sigue quedándose corto sobre todo para los jóvenes.

¿Qué hay de la vivienda?

El último Observatorio de Emancipación –informe estatal sobre la independencia de personas de entre 16 a 35 años, realizado por el Consejo de la Juventud de España- revela que un 17% de jóvenes estaban independizados en el segundo semestre de 2023. En total 236.333.

Teniendo eso claro, según la página de Real Advisor el precio medio de compra por m2 en Utrera es de 1.252€ en pisos y de 1.096€ en casas, lo que se traduce en un precio medio de entre 52.070€ y 275.202€ en el primer caso; y de 88.251€ y 577.670€ en la segunda opción. En cuanto al alquiler, oscila entre los 380€ y 699€ al mes.

«Utrera es un pueblo donde el alquiler está disparado. Hemos alquilado pisos en 550€ completamente vacíos» explica J.M. Alonso, franquiciado de Tecnocasa en esta localidad.

El caso de Miriam Redondo, de 28 años, que pasó de vivir sola a casa de sus padres de nuevo, es una clara consecuencia de estas cifras. «Me he tenido que ver en la situación de volver a vivir con mis padres, a pesar de tener un trabajo indefinido y bien remunerado, debido al nivel económico al que han llegado los alquileres aquí en Utrera. De 500 a 600 euros no baja nada y tampoco existe un mínimo de relación calidad-precio. En la mayoría de los casos se ofrecen estudios de 30m2 donde cocinas, duermes y te duchas prácticamente en el mismo espacio, aparte de toda la documentación que piden para poder acceder al contrato».

Por lo que se refiere a la compra en menores de 36, la franquiciada de la otra oficina de Tecnocasa de Utrera, Mº José Fraile refleja que «es prácticamente imposible ahorrar un 20% del importe de una vivienda, teniendo en cuenta el salario mínimo y que vivir de alquiler es, actualmente, un lujo. Lo lógico es alquilar y más tarde acceder a la compra, pero es muy complicado».

Ante esto, y a favor de que la cifra de emancipados siga aumentando, se han creado programas de ayuda a este sector de la población para que puedan comprar y alquilar una vivienda. En el BOE, dentro del Plan Estatal de Vivienda, se halla el ‘Bono Alquiler Joven’ cuyos requisitos son: tener entre 18 y 35 años, acreditar rentas de trabajo y que los ingresos anuales del solicitante sean 3 veces inferiores al IPREM (Indicador de Renta de Efectos Múltiples). Esto último se publica anualmente a través de la Ley de Presupuestos, por lo que, para calcularlo, hay que coger las cifras establecidas, en este caso, en 2024. Según su página oficial: 600€ en el caso mensual; 7.200€ en el anual (12 pagas); o 8.400€ en el anual con 14 pagas; y multiplicarlo por 3. En resumen, para poder obtener esta ayuda, el que la demande debe ganar al año menos de 25.200€.

Para acceder al Bono Alquiler Joven la renta mensual de la vivienda debe ser de hasta 600€ al mes o hasta 300€ si se trata del alquiler de una habitación, entre otros factores. El candidato que cumpla todos los requisitos recibe 250€ al mes durante dos años.

En el caso de los que deseen comprar, la Junta de Andalucía incluye en el BOJA el ‘Programa Garantía Vivienda Joven’. Con él trabajan ciertas entidades financieras con el fin de conceder en los préstamos hipotecarios un máximo de hasta el 95% del coste de la vivienda deseada, sin extenderse a intereses, comisiones ni gastos de ningún tipo, judiciales y extrajudiciales. La condición principal que ponen es que «la vivienda a financiar, debe tener un precio de referencia máximo de 295.240 euros con carácter general, pudiéndose incrementar el precio un 20% si la vivienda es eficiente energéticamente en grado A o B, hasta 354.288 euros».

Ante este tipo de préstamos y ayudas, se ha incrementado la demanda de inmuebles.

Mª José Fraile afirma que se ha producido «un cambio muy brusco en el mercado. Ha habido un incremento en los precios del 10 e incluso del 15% debido al incremento de compradores».

Juan Campos, financiero de la empresa Kiron, explica que estas prestaciones «les facilita a muchas personas la compra, pero también acelera la subida de precios porque gente que antes no estaba en disposición de comprar, de repente sí lo está. Si hay una mayor demanda y no se construye obra nueva, que prácticamente no se construye, las viviendas siguen siendo las mismas y van a seguir subiendo el precio».

«Siempre van a convivir personas que destinan la vivienda al hogar y a la inversión. Por lo tanto, cuanta más gente satisfaga la necesidad de comprar para vivir, habrá menos interesados en alquilar», introduce Campos. «Si hay mucha gente que compra, hay menos parque de vivienda en alquiler, porque las que hay siguen siendo las mismas si no se construyen más», añade.

Hablando el tema de construcción, en el municipio de Utrera hay un proyecto en marcha con el que se construirán 38 nuevas VPO a principios de 2025 en Los Ruedos de Consolación. Estas instalaciones estarán especialmente destinadas a jóvenes menores de 35 años, que tendrán que aportar 350€ mensuales de alquiler.

«Puedes inscribirte como demandante de VPO, donde los requisitos no son muy exigentes, pero el problema es que no se está construyendo lo suficiente. En mi caso, llevo un año inscrita, pero tengo amigas que llevan más de tres años y aún no les han adjudicado ninguna, por lo que, una vez más, la previsión de obtener esta ‘ayuda’ es desoladora», revela Miriam Redondo.

En definitiva, siguen faltando domicilios para los que aún no pueden independizarse.

Otros aspectos que añadir a la falta de alquileres, según Juan Campos, son las nuevas legislaciones que «benefician al inquilino que ya tiene vivienda». Es decir, «si se firma un contrato de alquiler, el casero tiene que respetar todo lo establecido en el mismo durante varios años. Sin embargo, si el ocupante quiere irse, puede romper el contrato en cualquier momento». Ahora bien «la ley protege mucho al que ya está instalado. Por ello, hay algunos propietarios a los que no les renta alquilar porque corren riesgos que no están dispuestos a asumir por problemas que se puedan encontrar. Por ejemplo, si el arrendatario le falla, pueden no tener una solución rápida, lo que provoca que también haya menos vivienda en el mercado».

Además, de acuerdo con esto, J.M. Alonso manifiesta que «hay algunas personas que exigen unas características de inquilino que no corresponden con la realidad. Imponen unos ingresos elevados y estables, unos trabajos específicos e incluso un tipo de perfil familiar concreto. Cosas muy complicadas de conseguir a veces».

Entonces, sigue surgiendo la misma pregunta, ¿es posible el poder emanciparse tranquilamente antes de los 35 años?

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